La reciente desarticulación de una organización criminal ha revelado un preocupante aumento de la violencia dirigida hacia los transportistas. Durante un operativo policial, se encontraron dispositivos móviles y grabaciones que evidencian que el grupo no solo exigía pagos regulares, sino que también evaluaba el secuestro de una víctima para ejercer presión sobre deudas pendientes.
Este caso salió a la luz tras la intervención de individuos que estarían relacionados con los remanentes de la banda criminal conocida como Los Michis. En el transcurso de la investigación, las autoridades identificaron a una mujer que supuestamente recibía el dinero de las extorsiones y se comunicaba con un individuo apodado “Yani”, quien sería el encargado de coordinar las acciones delictivas. Además, se detectaron intercambios de mensajes con internos de cárceles que cumplieron condenas por delitos graves mientras formaban parte de esta red.
El coronel Jorge Carpio, líder de la División de Secuestros y Extorsiones, explicó que la violencia ha escalado, ya que los delincuentes ahora recurren al secuestro para obligar a las víctimas a enviar mensajes desde la prisión, lo que presiona a otros transportistas a cumplir con los pagos. En los audios analizados, se encontró un plan para colocar un artefacto explosivo en el cuerpo de una víctima, con la intención de grabar el hecho y difundirlo para forzar el pago de extorsiones. Las amenazas de este tipo son un indicativo del aumento de la gravedad de las acciones contra el sector del transporte, poniendo en riesgo la vida de quienes se dedican a esta actividad.



