Ceuta atraviesa una nueva situación de presión migratoria tras la llegada de cientos de personas desde Marruecos durante los últimos días. Muchas de ellas alcanzaron la ciudad a nado, bordeando el espigón del Tarajal, mientras los equipos de emergencia desplegaron operativos para asistirlas y evitar tragedias en el mar.
La llegada de personas también se refleja en las calles de la ciudad autónoma. Decenas recorren distintos sectores todavía mojadas, mientras otras permanecen junto a los dispositivos policiales o son trasladadas a instalaciones provisionales. En ese contexto, la capacidad de acogida quedó al límite y los centros destinados a recibir a los migrantes se encuentran desbordados.
El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, reclamó al Gobierno que declare la emergencia nacional. Según planteó, la ciudad no puede afrontar por sí sola una presión migratoria de esta magnitud, mientras los servicios de asistencia y seguridad continúan trabajando ante el incremento de las llegadas.
Las escenas de personas avanzando por la costa, bordeando el espigón o esperando cerca de la frontera evocan la crisis migratoria de mayo de 2021. Cinco años después, Ceuta vuelve a quedar en el centro de una emergencia humanitaria y política vinculada al ingreso irregular desde Marruecos, con rescates constantes y una red de acogida que funciona al límite de su capacidad.



