La escasez de conductores y el alto nivel de informalidad en el transporte de cargas se convirtieron en dos de los principales problemas para la logística brasileña. Informes difundidos por la Unión Internacional del Transporte por Carretera (IRU) y la Asociación Brasileña de Operadores Logísticos (ABOL) advierten que ambos fenómenos están relacionados y ya tienen efectos sobre la capacidad operativa, los costos y el funcionamiento de las cadenas de suministro.
Las empresas del sector enfrentan dificultades cada vez mayores para cubrir puestos vacantes y sostener sus operaciones. A la vez, la IRU señala que una parte importante del traslado de mercancías todavía se realiza por fuera de los mecanismos formales. Según el informe, esta situación afecta la competitividad, reduce la transparencia de las operaciones y empeora las condiciones laborales de los camioneros.
La encuesta de ABOL muestra además que la actividad perdió atractivo para los trabajadores. El 88,9% de los operadores consultados identifica la falta de mano de obra especializada como el principal obstáculo para ampliar o mantener sus plantillas. En tanto, el 66,7% considera que el escaso atractivo de la profesión representa otro de los grandes desafíos para el sector.
El impacto de esta situación ya se percibe en la operatoria cotidiana. Para el 66,7% de las empresas relevadas, la falta de conductores afecta de manera moderada sus operaciones, mientras que otro 22,2% informa consecuencias significativas. Los datos reflejan una presión creciente sobre un sector que debe responder a las necesidades de las cadenas de suministro en un contexto marcado por la escasez de personal especializado y la persistencia del transporte informal.



