La reciente apreciación del peso argentino, impulsada por la caída del tipo de cambio oficial y el aumento de la inflación, ha generado un entorno complejo para el comercio exterior. A pesar de que las importaciones podrían beneficiarse de esta situación, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) reportó una disminución interanual en las mismas, lo que plantea interrogantes sobre el futuro de las exportaciones en este contexto.

Desde el inicio del año, el tipo de cambio mayorista ha experimentado una caída de $56, lo que equivale a un descenso del 3,8% en comparación con el cierre de 2022. En cuanto a la inflación, enero presentó un incremento del 2,9%, mientras que las proyecciones para febrero indican un aumento de precios entre el 2,5% y el 3%. Estos factores han provocado una fuerte apreciación del peso en las últimas semanas, lo que ha llevado a economistas a analizar el tipo de cambio real bilateral con países como Estados Unidos, la Eurozona y Brasil, revelando un panorama que dista de los picos alcanzados en años anteriores.

El tipo de cambio real multilateral ha alcanzado mínimos históricos desde junio del año pasado, lo que podría tener diversas implicancias para la economía argentina. La apreciación del peso podría abaratar las importaciones, pero al mismo tiempo, encarecería los costos de producción y reduciría los ingresos fiscales por retenciones. Según el economista Federico Gluistein, este fenómeno podría beneficiar a Estados Unidos y China, quienes verían incrementadas sus ventas al país sin aranceles. Sin embargo, quedan dudas sobre el impacto que esto podría tener en la producción industrial y el Producto Bruto Interno (PBI) en el corto plazo.