La situación en Minneapolis se ha intensificado tras las últimas detenciones relacionadas con las manifestaciones contra el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE). Este episodio se ha visto marcado por el arresto del periodista Don Lemon, quien fue detenido mientras cubría las protestas en una iglesia de la ciudad. Lemon, conocido por su trabajo en CNN y actualmente ejerciendo como profesional independiente, fue arrestado junto a ocho personas más. Las acusaciones incluyen conspiración para infringir derechos constitucionales y uso de la fuerza para interferir en la libertad religiosa, según informes de medios estadounidenses.
La fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, anunció la acusación de otras 30 personas en relación con el incidente ocurrido en una iglesia de Minneapolis. Bondi destacó que bajo su supervisión, las autoridades ya habían arrestado a 25 de los implicados, advirtiendo que se realizarán más detenciones. Su mensaje fue claro: "No se puede atacar un lugar de culto; si lo haces, serás encontrado y llevado ante la justicia". Esta postura resalta la firmeza del gobierno federal ante actos que amenazan las libertades fundamentales.
El suceso en cuestión tuvo lugar el 18 de enero, cuando un grupo de manifestantes interrumpió el sermón del pastor de la iglesia de St. Paul, creyendo que tenía vínculos con el ICE. Esto llevó a la intervención de las fuerzas federales y al inicio de una investigación más amplia sobre lo sucedido en el templo. Por su parte, la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, enfatizó la importancia de la libertad religiosa en Estados Unidos, asegurando que la administración está comprometida a hacer cumplir la ley y proteger los derechos de todos los ciudadanos, advirtiendo que los responsables de estos actos enfrentarán consecuencias legales.



