Santiago Abascal busca consolidar su liderazgo en Vox a medida que se acercan las elecciones generales. Históricamente, el partido contaba con una diversidad de voces y figuras reconocibles, pero actualmente esa variedad ha desaparecido. En su lugar, una nueva generación de miembros del partido ha asumido roles visibles, aunque en ocasiones excepcionales. El diputado Carlos Hernández Quero ha comenzado a destacar con mayor frecuencia, un movimiento que parece ser parte de una estrategia más amplia que está dando resultados.

Recientemente, la atención se ha centrado en la sorpresiva expulsión de Javier Ortega Smith, quien poseía el carnet de afiliado número 6. La tensión entre Ortega y Abascal era evidente, y el líder de Vox ha tomado decisiones drásticas para reafirmar su control. Ortega ha criticado este cambio, señalando que la atmósfera del partido ha pasado de una colaboración estrecha a una lucha interna donde prevalece el individualismo. En este contexto, Ortega se enfrenta ahora a la necesidad de defender su honor tras la separación del partido.

En una rueda de prensa, Ortega expresó su incredulidad ante su cese, recordando su papel fundamental en la fundación de Vox y su permanencia en el Comité Ejecutivo Nacional desde el inicio. La controversia se intensifica, ya que se le acusa de haber filtrado información sensible a los medios, aunque él desmiente estas acusaciones y condena la estrategia de desprestigio que enfrenta. A pesar de la situación, Ortega ha dejado claro que no renunciará a su cargo y que su integridad no está en venta, prometiendo no ceder ante lo que califica como una guerra sucia dentro del partido.