Patricia Willson, una mujer estadounidense de 93 años, ha compartido su conmovedora historia en una reciente entrevista. A pesar de haber enfrentado 14 fracturas en su brazo y de lidiar con múltiples problemas de salud, Patricia continúa en su búsqueda de empleo. Su situación es un reflejo de la realidad que viven muchas personas mayores en el mundo, quienes se ven forzadas a trabajar debido a que sus pensiones no son suficientes para cubrir sus gastos básicos. "No me queda otra opción", afirma con determinación.
Los desafíos económicos son un aspecto constante en la vida de Patricia. Además de los costos médicos y las facturas mensuales, la incertidumbre sobre su futuro genera un estrés significativo en su día a día. "Me preocupa todas las noches que lo que tengo no va a durar hasta que muera", confiesa. A pesar de que su avanzada edad representa un obstáculo para muchas empresas, ella asiste a ferias de empleo y se inscribe en cursos de formación en un intento por mejorar sus posibilidades de conseguir trabajo. En estos encuentros, a menudo es la persona mayor, pero eso no la desanima.
La vida de Patricia ha estado marcada por el trabajo arduo y el sacrificio. Ha sido madre de seis hijos y durante años se desempeñó en importantes empresas y laboratorios farmacéuticos en Estados Unidos. En 2006, inició un pequeño negocio de alquiler de viviendas, pero su salud deteriorada le ha impedido gestionarlo en los últimos cuatro años. "Las cosas se me hicieron una bola de nieve y no preveía que empeoraran", reflexiona. Su historia pone de manifiesto la creciente necesidad de abordar la situación laboral de las personas mayores, quienes, como Patricia, buscan mantenerse activas y autónomas a pesar de los obstáculos que enfrentan en el camino.



