En una curiosa paradoja del séptimo arte, "Rambo II" se filmó en territorio mexicano, a pesar de que la narrativa se desarrolla en Vietnam. Esta peculiaridad contrasta con la más reciente entrega de la saga, "Rambo: Last Blood", que optó por el rodaje en Europa, eludiendo así las locaciones mexicanas, aunque ambas películas presentan escenarios ficticios.

Para recrear la selva vietnamita en "Rambo II", el equipo a cargo de Sylvester Stallone eligió diversas locaciones naturales en Guerrero y la Ciudad de México. Entre los sitios destacados se encuentra la impresionante Cascada de El Salto en Coyuca de Benítez, situada a más de 2.000 metros sobre el nivel del mar, que se convirtió en un emblema visual de la película. Además, otras locaciones como "La Jungla" en Pie de la Cuesta y la Laguna de Coyuca sirvieron como sustitutos de los paisajes asiáticos narrados en la trama.

El rodaje de la película también implicó la construcción de una base militar en Pie de la Cuesta, lo que requirió una colaboración estrecha con el Centro Nacional de Inteligencia de México, el cual incluso interrumpió temporalmente la filmación debido a situaciones consideradas sensibles. A pesar de las complicaciones, la producción recibió apoyo logístico de la Secretaría de la Defensa Nacional y contrató a aproximadamente 500 personas locales, lo que impulsó tanto el interés gubernamental como la economía local, al atraer atención internacional hacia estas locaciones turísticas. En contraposición, "Rambo: Last Blood" fue filmada en Islas Canarias y Bulgaria, debido a incentivos fiscales, transformando paisajes europeos en representaciones de la frontera mexicana.