Las lluvias en California representan un aumento significativo en el riesgo de accidentes de tráfico, ya que el agua, al mezclarse con residuos de aceite y otros contaminantes, genera superficies sumamente resbaladizas. Esta situación es especialmente crítica durante las primeras lluvias tras largos períodos de sequía, lo que agrava las condiciones para los conductores en las carreteras.
Las autoridades estatales están en alerta ante la posibilidad de que se presenten trayectos más lentos y potenciales inundaciones. Desde el departamento de vehículos motorizados (DMV) se instó a los automovilistas a ser cautelosos y a estar atentos a la peligrosa pérdida de control llamada aquaplaning, que puede ocurrir incluso a baja velocidad en estas condiciones adversas.
Además, el National Weather Service (NWS) ha advertido que la presencia de agua sobre el asfalto no solo disminuye la fricción de los neumáticos, sino que también afecta la capacidad de frenado y maniobra, incrementando el riesgo de accidentes. Las tormentas recientes en California han intensificado este riesgo, con la posibilidad de inundaciones localizadas y múltiples colisiones, lo que subraya la importancia de extremar las precauciones al conducir en días de lluvia.



