Un reciente estudio del Instituto de Ciencias Weizmann ha desvelado sorprendentes estrategias empleadas por el parásito de la malaria, Plasmodium falciparum, para influir en el sistema inmunológico humano. Este organismo unicelular, que infecta los glóbulos rojos, ha estado utilizando sofisticadas técnicas de ARN durante milenios, mucho antes de que la tecnología de ARN se convirtiera en una de las vanguardias de la medicina moderna.

La profesora Neta Regev-Rudzki, quien realizó descubrimientos fundamentales hace más de diez años, demostró que Plasmodium falciparum puede enviar pequeñas vesículas a otros parásitos dentro de los glóbulos rojos. Estas nanovesículas no solo transportan fragmentos de ADN, sino que también contienen diversos tipos de ARN, lo que sugiere un mecanismo de comunicación más complejo entre los parásitos. En el marco de este nuevo estudio, el equipo de Regev-Rudzki se propuso investigar si estas vesículas permiten que los ARN cumplan funciones adicionales, más allá de simplemente transmitir información.

Los hallazgos del equipo, liderado por la Dra. Paula Abou Karam, revelaron que los ARN presentes en las vesículas no son fragmentos aleatorios, sino ARN mensajero que codifica instrucciones para producir proteínas cruciales del parásito. Sin embargo, lo que sorprendió a los investigadores fue el descubrimiento de que estos ARN no generaban las proteínas esperadas en el citoplasma de los monocitos, sino que lograban infiltrarse en los núcleos de las células inmunitarias. Este hallazgo plantea interrogantes sobre cómo el parásito logra eludir las defensas celulares y podría abrir nuevas vías para la investigación en tratamientos contra la malaria y otros trastornos relacionados.