SpaceX, la innovadora empresa aeroespacial fundada por Elon Musk, se encuentra en la fase final de preparación para una de las ofertas públicas iniciales (OPI) más ambiciosas de la historia. La compañía ha establecido un nuevo objetivo de valoración de al menos u$s1.8 billones, una cifra que ha sido revisada a la baja desde las estimaciones anteriores que superaban los u$s2 billones. Esta recalibración responde a un análisis detallado realizado en conjunto con asesores financieros y potenciales inversores, quienes han evaluado el entorno del mercado y la situación actual de la empresa.
La magnitud de esta operación es notable, ya que SpaceX busca recaudar hasta u$s75.000 millones. De concretarse, esta OPI se convertiría en la más grande jamás registrada en el mercado financiero global. La reciente presentación de documentación a los inversores el 20 de mayo reveló un cambio significativo en el modelo de negocio de la compañía, el cual ha evolucionado más allá de su enfoque inicial en cohetes reutilizables y servicios de internet satelital.
En los últimos tiempos, SpaceX ha ampliado su visión y ahora se posiciona como un actor relevante en el sector de la infraestructura y los servicios relacionados con la inteligencia artificial. Entre sus planes más ambiciosos se encuentran la creación de centros de datos orbitales, un sector que la empresa estima que podría alcanzar un valor total de hasta u$s28.5 billones. Este movimiento estratégico busca diversificar las fuentes de ingresos y asegurar un crecimiento sostenido a largo plazo.
El cronograma para esta OPI es tentativo, con el período formal de promoción comenzando el 4 de junio y la determinación del precio final a partir del 11 de junio. Sin embargo, las fechas pueden sufrir cambios según la dinámica del mercado y el interés que despierte la oferta entre los inversores. Según fuentes del entorno, existe la posibilidad de que la valoración inicial sea revisada al alza si la demanda supera las expectativas durante el proceso de comercialización.
En el último año fiscal, SpaceX reportó ingresos de u$s18.700 millones, un incremento respecto a los u$s14.000 millones del año anterior. No obstante, esta expansión vino acompañada de un deterioro significativo en la rentabilidad, ya que la compañía pasó de reportar ganancias de u$s791 millones en 2024 a una pérdida de u$s4.940 millones en 2025. Este desbalance financiero ha generado inquietudes sobre la sostenibilidad del crecimiento a futuro y la capacidad de la empresa para manejar su expansión de manera efectiva.
Uno de los hitos más relevantes en su trayectoria reciente fue la adquisición de xAI, la empresa que desarrolla el chatbot Grok y que también está detrás de la red social X. Anunciada en febrero, esta transacción otorgó a SpaceX una valoración de u$s1 billón, mientras que xAI fue valorada en u$s250.000 millones. Este movimiento no solo amplía el alcance de SpaceX en el campo de la inteligencia artificial, sino que también refuerza su posición en el competitivo mercado tecnológico.
La OPI de SpaceX contará con el respaldo de algunas de las principales instituciones financieras del mundo, incluyendo Goldman Sachs, Morgan Stanley, Bank of America, Citigroup y JPMorgan Chase, junto a otros 18 bancos que participarán en la colocación. La compañía, formalmente conocida como Space Exploration Technologies Corp., tiene planes de cotizar en Nasdaq y Nasdaq Texas bajo el símbolo SPCX. Este paso representa no solo un hito para SpaceX, sino también un momento clave en la historia del mercado de valores, que podría redefinir las expectativas sobre las salidas a Bolsa en el futuro.



