Aerolíneas Argentinas y Agua y Saneamientos Argentinos (AySA) lograron revertir sus déficits operativos y financieros durante los últimos dos años y medio, en un proceso que marca un cambio respecto de la situación que ambas empresas estatales atravesaron durante décadas. AySA, además, se encuentra en una etapa avanzada de privatización.

El desequilibrio de las compañías públicas tuvo durante años un impacto significativo sobre las cuentas del Tesoro nacional. La necesidad de cubrir sus resultados mediante transferencias estatales agravó el déficit fiscal y, de acuerdo con el análisis planteado, también contribuyó a la expansión monetaria y a la inflación.

La mejora de Aerolíneas Argentinas y AySA se inscribe en una modificación más amplia del esquema de servicios públicos. Salvo durante la breve excepción del período 2016-2018, las empresas estatales debieron operar con tarifas subsidiadas, que en muchos casos no alcanzaban para cubrir los costos de funcionamiento, mantenimiento e inversión.

En ese contexto, las compañías se convirtieron en demandantes permanentes de recursos del Tesoro, una dinámica que se extendió durante la era kirchnerista y estuvo acompañada por estructuras sobredimensionadas. La reversión de los déficits, por lo tanto, representa un cambio en la relación entre las empresas públicas, las tarifas y el financiamiento estatal.

El proceso también tuvo un antecedente reciente en MetroGas. En 2025, la distribuidora obtuvo un resultado integral positivo de casi $132.500 millones tras una recomposición tarifaria. Ese resultado permitió que YPF pusiera en venta su participación mayoritaria, equivalente al 70%, y aceptara una oferta de US$780 millones de Edenor. La operación todavía depende de la extensión por 20 años de la licencia de la distribuidora.