El mercado de deuda soberana en dólares está experimentando un fenómeno de desajuste notable, especialmente en lo que respecta al segmento corto de la curva. Diversos análisis realizados por expertos han detectado una compresión de los diferenciales de legislación entre los bonos bajo ley local, conocidos como Bonares, y aquellos emitidos bajo ley extranjera, los Globales. Esta situación abre una oportunidad interesante para los inversores que buscan reestructurar sus carteras hacia títulos que se rigen por normativas internacionales.
Un reciente informe elaborado por Delphos Investment destaca que el spread por legislación de los bonos con vencimiento en 2030 ha alcanzado un valor aproximado del 1,3%, marcando un mínimo desde abril de 2025. A pesar de que el nivel de canje se mantiene elevado, rondando el 3,7%, esta discrepancia sugiere que el mercado podría estar subestimando la diferencia de riesgo entre ambos tipos de bonos, lo que podría ser aprovechado por aquellos que estén dispuestos a realizar una rotación de sus inversiones.
Es importante señalar que los títulos de deuda de corto plazo tienden a ser más sensibles a las fluctuaciones en el canje, dado que su estructura de amortización es más pronunciada. Actualmente, los bonos de corto plazo están ofreciendo cerca de un 8% en amortización semestral. Esto se traduce en un pago adicional de aproximadamente 0,31 dólares por bono para los Globales en comparación con los Bonares, lo que debería reflejarse en los precios de mercado. Sin embargo, esta diferencia aún no se ha trasladado a los precios relativos, creando una oportunidad favorable para posicionarse en bonos con legislación extranjera, tal como señala Delphos.
Los expertos también han observado que la inclinación de la curva de rendimientos se ha acentuado, lo que ha llevado a que los bonos soberanos de corto plazo se encuentren en niveles mínimos en cuanto a rendimiento. En este contexto, se sugiere que los inversores consideren una transición de los bonos AL30 a los GD30, ya que el diferencial por legislación se encuentra en mínimos históricos y el nivel de canje ha aumentado considerablemente, favoreciendo así a los bonos Globales, que presentan un menor riesgo.
Desde la firma Puente, coinciden en que el diferencial de legislación en los bonos de corto plazo ha disminuido notablemente, ubicándose en torno a los 55 puntos básicos, lo que representa niveles considerados mínimos históricos. Este proceso indica una normalización en el mercado de bonos, donde la prima que penalizaba a los instrumentos de ley local, tras la reestructuración de deuda, ha ido diluyéndose. Sin embargo, a medida que los precios de ambos tipos de bonos se alinean, la posibilidad de ganancias significativas a partir de la compresión de spreads en los Bonares parece estar llegando a su fin, lo que resulta en una relación riesgo-retorno menos atractiva para los inversores.
Eric Ritondale, economista jefe en Puente, enfatiza que la convergencia de precios ha llevado a que el potencial de capturar el diferencial que justificaba mantener posiciones en Bonares se haya materializado en gran medida. Con los precios tan alineados, la asimetría en la relación riesgo-retorno se hace evidente, lo que sugiere que ahora es el momento adecuado para priorizar inversiones en bonos Globales. Este análisis pone de manifiesto la importancia de adaptarse rápidamente a las condiciones cambiantes del mercado, lo que podría ser crucial para maximizar los rendimientos en un entorno financiero cada vez más complejo.



