El panorama político y económico que enfrenta el Gobierno argentino es cada vez más complicado, con un contexto marcado por tensiones institucionales y un aumento de la inflación que persiste. Sin embargo, lo que sorprende es que, a pesar de la omnipresencia del aumento de precios en la vida cotidiana, la inflación ha dejado de ser la principal preocupación de los ciudadanos. Según un reciente estudio de la Universidad de San Andrés, las inquietudes se han desplazado hacia problemas más inmediatos como los bajos salarios, la falta de empleo y la corrupción, que ahora dominan el debate público.
La investigación, realizada entre el 10 y el 17 de marzo de 2026, encuestó a más de mil personas y reveló un cambio notable en el foco de las preocupaciones sociales. En este sentido, el informe indica que los argentinos están priorizando temas que afectan directamente su calidad de vida y su situación económica inmediata. Este cambio de perspectiva sugiere que los ciudadanos están cada vez más preocupados por su bienestar diario que por factores macroeconómicos que, aunque graves, parecen haber pasado a un segundo plano.
Los bajos salarios han sido identificados como el principal problema por el 37% de los encuestados, lo que destaca una creciente insatisfacción con los ingresos que reciben. Si se desglosan estos datos, se observa que la preocupación es más intensa entre las mujeres, con un 38%, en comparación con el 35% de los hombres. Además, la clase media alta parece sentir esta inquietud con mayor fuerza, alcanzando el 41% de respuestas. Dentro del contexto político, el 40% de los votantes de Sergio Massa se manifiestan preocupados por este tema, mientras que entre los seguidores de Javier Milei, la cifra desciende al 32%. Esto podría interpretarse como una clara señal de que las promesas de mejora salarial son cruciales para captar el apoyo de los votantes.
En segundo lugar, la falta de empleo se posiciona como una de las principales inquietudes, afectando al 36% de los encuestados. Nuevamente, se destaca que las mujeres son más propensas a expresar su preocupación, con un 37%. Este problema reviste una gravedad mayor en la clase baja, donde un 38% se siente afectado. En el ámbito político, la preocupación por el desempleo es más pronunciada entre los votantes de Myriam Bregman, con un 51%, mientras que solo el 33% de los votantes de Milei lo considera un problema relevante. Esta disparidad sugiere que la clase trabajadora está buscando alternativas que les brinden estabilidad laboral y que el actual sistema no está logrando satisfacer esas expectativas.
La corrupción, otro tema candente, ocupa el tercer lugar en la lista de preocupaciones, con un 33% de los encuestados expresando su inquietud. En este caso, los hombres se muestran más preocupados, alcanzando un 36%, en comparación con el 29% de las mujeres. Sorprendentemente, la clase alta muestra una preocupación más marcada en este ámbito, con un 38%, mientras que entre los sectores más vulnerables, el interés por este problema es del 29%. Esta diferencia puede indicar una percepción de desconfianza hacia las instituciones que afecta más a quienes se encuentran en una posición socioeconómica más elevada.
Otros temas relevantes como la inseguridad y la pobreza han quedado en un segundo plano, con un 30% y un 27% de preocupación, respectivamente. En contraste, la inflación, que históricamente ocupó un lugar central en la agenda pública, solo fue mencionada por un 20% de los encuestados. Este hecho es significativo, especialmente considerando que el Índice de Precios al Consumidor ha mostrado una tendencia de aceleración desde julio, alcanzando un 2,9% en enero y febrero de este año. La disminución de la preocupación por la inflación podría reflejar una fatiga social ante un problema crónico que parece insuperable.
El informe de la Universidad de San Andrés pone de manifiesto que el empleo y los ingresos son temas transversales que afectan a todos los segmentos de la sociedad, sin diferencias significativas por género o clase social. En una época en que la estabilidad económica parece ser cada vez más esquiva, es evidente que los argentinos están demandando soluciones efectivas a problemas que inciden directamente en su vida cotidiana. Este cambio en el foco de las preocupaciones podría tener implicaciones importantes en la agenda política y en las estrategias de los partidos de cara a futuras elecciones, subrayando la necesidad urgente de abordar estos temas de manera integral y efectiva.



