La morosidad de las familias argentinas ha experimentado un aumento significativo, alcanzando el 9,3% en diciembre de 2025. Esta cifra marca un aumento drástico en comparación con el 2,5% registrado a fines de 2024, convirtiéndose en el nivel más alto desde 2010, según los datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA). Los factores que contribuyen a esta situación incluyen tasas de interés elevadas, ingresos estancados y un mayor uso del crédito para afrontar la disminución del poder adquisitivo.

El incremento en la morosidad no solo se refleja en el sector familiar, sino que también supera el promedio del sector privado, que se sitúa en un 5,5%, en comparación con el 1,6% del año anterior. El aumento en el endeudamiento familiar se ha visto acompañado de un mayor número de personas que recurren tanto a entidades financieras tradicionales como a alternativas menos convencionales para obtener financiamiento.

Expertos de la consultora LCG señalan que la situación se agrava por las tasas de interés activas, que se mantienen en niveles altos, como el 69% de tasa nominal anual (TNA) promedio en febrero. Esto, sumado a la falta de recuperación de los ingresos, ha llevado a un aumento en la irregularidad de los pagos. Según Sebastián Menescaldi de Eco Go, este cambio en el modelo financiero representa un incremento del crédito al sector privado, que antes se destinaba mayormente al sector público, lo que ha creado un entorno de alta presión financiera para las familias argentinas.