La inversión en el país ha experimentado una caída significativa en febrero, acentuándose un descenso que ya venía manifestándose desde meses anteriores. Este retroceso se atribuye a la baja utilización de la capacidad instalada en la industria, así como a un freno en las importaciones, lo que ha llevado a una situación crítica en el sector. Según el índice de Inversión Bruta Interna Mensual (IBIM) publicado por la consultora Orlando Ferreres & Asociados, la inversión se hundió un 11,4% en términos interanuales, marcando un nuevo récord negativo.
Los datos son alarmantes, ya que el retroceso se presenta como el más pronunciado en comparación con los meses previos: en enero, la caída había sido del 6,6%, mientras que en diciembre de 2025, el descenso alcanzó solo el 1,3%. Este descenso sostenido pone de manifiesto la creciente preocupación por la salud de la economía argentina, que enfrenta desafíos tanto internos como externos. En este contexto, la utilización de la capacidad instalada en la industria ha tocado mínimos históricos, lo que complica aún más el panorama para la inversión.
El informe destaca que la inversión en maquinaria de origen importado ha sido la más afectada, con una caída del 23,9%. Este fenómeno es revelador, ya que refleja no solo la falta de confianza en el mercado, sino también las dificultades para acceder a equipos y tecnologías que pueden ser fundamentales para mejorar la competitividad de las empresas. Por otro lado, la inversión en maquinaria nacional también ha sufrido un descenso significativo, con una baja del 9,2% interanual, lo que indica que la situación no es exclusiva de los equipos importados.
A pesar de este panorama sombrío, la consultora advierte que la inversión podría evolucionar de manera heterogénea en los próximos meses. Algunos sectores, especialmente aquellos vinculados al ámbito energético, podrían presentar oportunidades de inversión más atractivas, mientras que otros, orientados al mercado interno, tienden a mostrarse más cautelosos. Esta diferencia en las tendencias de inversión puede ser un reflejo de las diversas realidades que enfrentan las distintas industrias en el país, lo que sugiere que la recuperación no será uniforme.
En el sector de la construcción, la situación también ha sido compleja, ya que la inversión ha caído un 2,3% en comparación con el año anterior. Este descenso marca la cuarta baja consecutiva, aunque se ha registrado una disminución menor en relación con las caídas anteriores. No obstante, el contexto sigue siendo preocupante, dado que cualquier avance en este sector se produce desde un nivel extremadamente bajo.
Finalmente, el IBIM experimentó una contracción mensual del 0,7%, lo que confirma la tendencia negativa que se ha venido observando. El índice desestacionalizado se sitúa en su segundo nivel más bajo desde diciembre de 2024, lo que refuerza la idea de que la inversión en maquinaria y equipo, tanto nacional como importado, está atravesando una de sus etapas más críticas. Por el momento, el futuro de la inversión en Argentina parece incierto, con la esperanza de que las políticas económicas y un contexto más favorable puedan revertir esta tendencia adversa en el corto plazo.



