El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) revelará en breve las cifras de inflación correspondientes a febrero. Según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), el incremento de precios se estimó en un 2,7%. Por su parte, la Ciudad de Buenos Aires informó que los costos para los habitantes del área metropolitana crecieron un 2,6% en el mismo mes. Se rumorea que el gobierno celebraría si el dato final se encuentra por debajo del 2,5%, lo que podría interpretarse como una reactivación del proceso de desaceleración inflacionaria, interrumpido hace aproximadamente diez meses.
Sin embargo, esta ligera baja en la inflación no parece reflejar la realidad que sienten los ciudadanos argentinos. Muchos enfrentan un incremento de precios que supera el 2%, mientras que sus ingresos apenas crecen o se mantienen estancados. Esta discrepancia entre los aumentos de precios y los salarios alimenta la percepción de una creciente "brecha inflacionaria" en la población.
En medio de este panorama, el Presidente Javier Milei continúa afirmando que la inflación de agosto será inferior al 10%, adelantando que el quiebre podría suceder en julio, con la promesa de que "entre julio y agosto la inflación comenzará con cero". No obstante, el ministro de Economía generó controversia con un tuit que resalta elogios de un economista estadounidense hacia Milei y la economía argentina, mientras que se ignora que la inflación sigue en el 2% mensual, un objetivo que podría ser difícil de alcanzar. La historia demuestra que, aunque reducir la inflación del 2% a menos del 1% es complicado, no es imposible, como lo evidencian varios años del pasado económico argentino.



