La célebre frase de Henry Kissinger, "Controla los alimentos y controlarás a la gente; controla el petróleo y controlarás a las naciones", sigue resonando con fuerza en la actualidad, a pesar del surgimiento de energías alternativas. Las fluctuaciones en el precio del crudo, desde los 20 dólares por barril durante la pandemia hasta los casi 120 dólares recientes por la escalada del conflicto en Medio Oriente, subrayan la relevancia del petróleo en la geopolítica mundial.

La economía global, ya afectada por las tensiones arancelarias impulsadas por la administración de Donald Trump, enfrenta nuevas presiones con el barril de petróleo cerca de los 100 dólares. La inflación, un fenómeno temido en muchas partes del mundo, se hace cada vez más evidente, recordando a quienes han experimentado la crisis económica en Argentina en las últimas dos décadas.

El reciente ataque de Estados Unidos e Israel a Irán no solo buscó desestabilizar el régimen del ayatolá Alí Jameneí, sino que también se dirigió a infraestructuras energéticas clave, lo que provocó una respuesta contundente de Teherán. Este conflicto ha llevado a que Irán amenace con elevar el precio del barril a 200 dólares. Mientras tanto, la Agencia Internacional de Energía ha anunciado la liberación de 400 millones de barriles de reservas estratégicas, la mayor en la historia, buscando mitigar el impacto en la economía global. En este contexto, el precio del Brent, referencia para Argentina, ha aumentado un 30% en una semana y un 50% en el año, reflejando la inquietud del mercado ante la prolongación del conflicto.