El sector industrial argentino dio señales de recuperación al comienzo de 2026, aunque persiste el desafío de revertir el deterioro acumulado en el último año. Según estimaciones de consultoras, en enero la actividad manufacturera experimentó un leve aumento en comparación con diciembre, aunque la comparación interanual mostró una caída significativa, lo que indica que la industria sigue enfrentando una fase contractiva.
El Índice de Producción Industrial (IPI) elaborado por una reconocida fundación especializada, reveló que en enero la producción registró una disminución del 3,6% en relación al mismo mes del año anterior, marcando así siete meses consecutivos de retroceso interanual. Sin embargo, al analizar los datos desestacionalizados, se observó un incremento del 2,1% en comparación con diciembre, lo que sugiere una leve moderación en la caída, aunque aún está un 3,7% por debajo de los niveles de febrero de 2025, cuando comenzó la actual fase de declive.
El desempeño del año anterior dejó un contexto desfavorable para la industria, que cerró 2025 con una baja del 0,8% en comparación con 2024, acumulando tres años de caídas consecutivas. Además, la producción industrial de 2025 fue un 12,9% inferior a los niveles de 2011, que marcó el máximo histórico del índice. Los sectores más afectados en el último semestre de 2025 fueron los de automotriz, metalmecánica, textiles y químicos, debido a factores como la inestabilidad cambiaria y la incertidumbre política que impactaron en el consumo.
En enero, las diferencias en el desempeño de los distintos rubros fueron notables. El sector de alimentos y bebidas lideró el crecimiento interanual con un aumento del 4,7%, seguido por la refinación de petróleo con un incremento del 1,6%. En contraposición, la industria automotriz sufrió una caída del 30,3%, mientras que la metalmecánica y la producción de papel y celulosa retrocedieron un 12% y un 7,1%, respectivamente. A pesar de que algunos segmentos mostraron signos de moderación en sus caídas, el retroceso afectó al 65% de las actividades industriales en el trimestre de noviembre a enero, lo que sugiere que para que la recesión actual termine será necesario que surjan sectores capaces de impulsar una recuperación más amplia.



