La economía de China ha demostrado una notable capacidad de resistencia frente a los desafíos que plantea la guerra en Medio Oriente. A pesar de la inestabilidad geopolítica y de su repercusión en los precios del petróleo a nivel global, el país logró superar las expectativas de crecimiento para el primer trimestre del año. Este desempeño se debe, en gran parte, a un inicio de año sólido y a un nivel considerable de reservas energéticas, que han atenuado el impacto inmediato del conflicto en su economía. Sin embargo, los analistas advierten que si la situación bélica persiste, Pekín podría enfrentar una creciente presión económica que limitaría su margen de maniobra.
Durante el primer trimestre, el Producto Bruto Interno (PBI) de China creció un 5% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Al desglosar este crecimiento por sectores, se observa que los servicios experimentaron un aumento del 5,2%, la industria un 4,9% y el sector primario un 3,8%. No obstante, al analizar los datos de marzo, emergen aspectos más complejos. Según Lynn Song, economista del Grupo ING, aunque la actividad industrial superó las previsiones, la inversión y el consumo mostraron resultados decepcionantes, lo que sugiere una desaceleración del dinamismo interno.
En marzo, la actividad industrial tuvo un incremento interanual del 5,7%, superando las expectativas, aunque menos que en meses anteriores. Por otro lado, el gasto en capital fijo creció solo un 1,7% interanual, y las ventas minoristas mostraron una caída significativa, pasando de un 2,8% en los dos primeros meses del año a un 1,7% en marzo. A esto se le suma un aumento del desempleo que alcanzó el 5,4%, cifra que está por encima de lo proyectado, marcando una tendencia que podría ser preocupante en el contexto del crecimiento global.
A pesar de la tensión en el mercado petrolero, hasta el momento, la inflación en China no ha sido significativamente afectada. En marzo, se registró una inflación del 1% anual, una leve disminución respecto al 1,3% de febrero. Lynn Song comentó que el crecimiento observado en el primer trimestre se vio protegido en gran medida de las repercusiones negativas del conflicto con Irán, gracias a que el gobierno de Xi Jinping ha mantenido una posición sólida para hacer frente a alteraciones temporales. Sin embargo, se reconoce que la economía podría verse sometida a mayores tensiones si los precios de la energía se mantienen elevados durante un periodo prolongado.
Mariano Treacy, investigador del Conicet, explicó que China ha sido el principal importador mundial de petróleo desde 2015, ya que solo logra satisfacer el 30% de su consumo con producción interna. El estrecho de Ormuz es un punto crítico en este contexto, dado que es una de las rutas principales por donde transita el crudo destinado a China. Treacy enfatiza que aproximadamente el 98% de las exportaciones de petróleo iraní tienen como destino a China, lo que representa cerca del 10% de la demanda total del país. Esta dependencia hace que cualquier alteración en el mercado energético global tenga repercusiones directas en la economía china.
A pesar de esta vulnerabilidad, el experto destacó la capacidad de adaptación de la economía china, que no ha experimentado un impacto significativo en los precios en marzo. Este fenómeno se atribuye a varias razones, como la acumulación de reservas de petróleo, la diversificación de sus proveedores y una matriz energética más variada. Sin embargo, Treacy señala que la economía china sigue expuesta a la volatilidad en los precios del crudo, lo que podría tener efectos adversos a largo plazo, especialmente en sectores que dependen de estos insumos.
En conclusión, aunque la economía china ha logrado mantenerse a flote en medio de la adversidad provocada por la guerra en Medio Oriente, los desafíos que se presentan a futuro son significativos. La capacidad de resiliencia del país está siendo puesta a prueba y será necesario monitorear de cerca la evolución de la situación internacional, así como sus repercusiones en el mercado energético global y en la economía interna de China.



