La economía de Argentina continúa mostrando señales de inestabilidad, al registrar una caída del 1,5% en el mes de abril. Este descenso se enmarca dentro de un contexto de fluctuaciones conocidas como “modo serrucho”, que caracterizan el comportamiento económico del país en los últimos meses. A pesar de este retroceso mensual, es importante destacar que en el acumulado del año 2026, la economía se mantiene en terreno positivo en comparación con el mismo período del año anterior.
De acuerdo con el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) proporcionado por el INDEC, la recuperación vista en marzo no pudo sostenerse, generando incertidumbre sobre la capacidad de la economía para mantener un crecimiento sostenido. Desde agosto y septiembre, el EMAE no ha podido encadenar dos meses consecutivos de incremento, lo que refleja una dinámica cambiante y volátil en la actividad económica.
Lorenzo Sigaut Gravina, director de Análisis Macroeconómico de Equilibra, analizó la situación y comentó que el comportamiento del EMAE en los últimos meses ha sido irregular, con un leve aumento impulsado principalmente por sectores como la minería, la energía y la agroindustria. Sin embargo, otros sectores fundamentales aún no muestran signos de acompañar esta tendencia, lo que genera una preocupación generalizada sobre la capacidad de recuperación de la economía en su conjunto.
Desde Outlier, Gabriel Caamaño aportó su visión sobre el EMAE de abril, que se alineó con las expectativas del mercado, aunque con un ligero sesgo a la baja. A pesar de las dificultades actuales, Caamaño se mostró optimista respecto a un posible repunte en mayo, aunque advirtió que la dinámica del “serrucho” podría seguir afectando el crecimiento económico mensual. Esto subraya la necesidad de un monitoreo constante y de políticas que puedan generar un entorno más estable y predecible para la economía.
En términos interanuales, el EMAE mostró un incremento del 1,6%, impulsado principalmente por el crecimiento del segundo semestre de 2025, según apuntó la consultora LCG. Entre los sectores que más contribuyeron a este crecimiento se destacan el petróleo y la minería, que vieron un aumento del 17,1%, seguidos por el agro con un 10,9% y la intermediación financiera con un 4,5%. Sin embargo, esta disparidad sectorial es preocupante, ya que revela que mientras algunos sectores prosperan, otros como la industria manufacturera y el comercio sufren caídas significativas, de -2,9% y -3,2% respectivamente.
La situación se agrava si se analiza el acumulado del primer cuatrimestre del año, donde la actividad económica logró un crecimiento del 2,1% en comparación con el mismo período de 2025. Sin embargo, el informe de LCG resalta que, a corto plazo, el impacto positivo de los sectores ganadores sobre el resto de la economía será limitado. Además, las mejoras en la macroeconomía podrían verse opacadas por un tipo de cambio inestable que afecta los márgenes de sectores intensivos en mano de obra.
Finalmente, el deterioro de la demanda interna es alarmante, con un consumo que ha caído un 3% y una inversión que se ha reducido en un 12%. La posibilidad de que un mejor acceso al crédito, derivado de la baja en costos, logre revertir esta tendencia parece remota, al igual que la recuperación de los salarios, que aunque ha mostrado signos de mejoría gracias a la desaceleración de la inflación, no es suficiente para impulsar un cambio significativo en la actividad económica. Las proyecciones sugieren que la expansión de la economía para 2026 podría quedar por debajo del 3%, reflejando un escenario de incertidumbre y desafíos para el futuro inmediato.



