La indumentaria en Argentina ha sido un tema recurrente en debates económicos, reflejando la tensión entre los costos de producción y los precios al consumidor. Históricamente, muchos argentinos han optado por cruzar la frontera para adquirir ropa, utilizar vacaciones en el exterior para renovar su guardarropa, o recurrir a la importación directa mediante plataformas digitales, principalmente asiáticas.

Recientemente, el panorama ha cambiado debido a una mayor apertura comercial y diversas medidas económicas que han expuesto al sector a la competencia internacional. Un análisis de Focus Market compara los precios de una canasta de indumentaria para un hombre y una mujer en 2026 con los costos en años anteriores, específicamente 2024, revelando un ajuste significativo en los precios.

Según los datos, el costo de la canasta en 2024 era de USD 1.049, mientras que en 2026 se redujo a USD 936, lo que implica una disminución del 10,8%. Esta baja se atribuye principalmente a la apreciación del dólar frente al peso argentino y a una mayor competencia por parte de la ropa importada. Aunque vestirse en Argentina sigue siendo más caro en dólares que en países vecinos, la brecha se ha reducido considerablemente, lo que invita a reflexionar sobre las dinámicas del sector y sus implicancias para los consumidores y productores locales.