Recientes estudios de prestigio han revelado un notable deterioro en la percepción pública respecto a la gestión económica del gobierno de Javier Milei. A pesar de que el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, ha minimizado estas preocupaciones al atribuirlas a una supuesta campaña mediática, los datos objetivos de encuestas realizadas por instituciones como la Universidad Di Tella y la Universidad de San Andrés muestran una tendencia preocupante que podría afectar el futuro político del actual mandatario. En este contexto, surge la pregunta de cuán alarmante debería ser esta situación para la Casa Rosada y su equipo de trabajo.

Uno de los informes más citados es el Índice de Confianza del Gobierno (ICG), elaborado por la Universidad Di Tella en colaboración con la consultora Poliarquía. Este índice reflejó una caída del 3,5% en marzo en comparación con el mes anterior y una disminución del 4,9% en términos interanuales. Estos números son significativos, ya que, a pesar de ser superiores a los registrados durante la gestión de Alberto Fernández en el mismo período, se asemejan a los de la administración de Mauricio Macri, lo que plantea interrogantes sobre la estabilidad del gobierno actual.

En lo que va del año, el ICG ha mostrado tres caídas consecutivas: 2,8% en enero, 0,6% en febrero y una más acentuada en marzo, acumulando una pérdida del 6,5% en el primer trimestre. Esta tendencia negativa sugiere una creciente desconfianza entre los ciudadanos respecto a la gestión económica, lo que podría tener repercusiones a mediano y largo plazo.

Por su parte, la Universidad de San Andrés también ha aportado datos relevantes en su informe mensual sobre el humor social. El estudio revela que solo el 33% de los encuestados se siente conforme con la “marcha general de las cosas”, lo que significa una caída de 7 puntos en comparación con noviembre de 2025. En contraste, la insatisfacción ha alcanzado un alarmante 65%, destacando un clima de descontento generalizado entre la población.

El análisis de la gestión de Milei indica que su nivel de aprobación se sitúa en un 39%, con un 59% de desaprobación. Aunque estos números parecen inquietantes, en un análisis comparativo se observa que en el mismo momento de su mandato, Mauricio Macri contaba con una aprobación del 51%, mientras que Alberto Fernández apenas alcanzaba un 17%. Sin embargo, es importante señalar que Macri enfrentaría una drástica caída en su popularidad debido a la crisis cambiaria de 2018, una situación que, hasta el momento, Milei no ha tenido que afrontar de manera crítica.

Las preocupaciones más acuciantes para los argentinos se centran en los bajos salarios, con un 37% de los encuestados señalando este aspecto como un problema prioritario, seguido por la falta de empleo, mencionada por el 36%. Curiosamente, la corrupción, que históricamente ha sido un tema de gran relevancia en la agenda pública, ha perdido protagonismo, lo que indica un cambio en las prioridades de la ciudadanía. Esto sugiere que la economía y el bienestar material son ahora los temas que más preocupan a los argentinos.

Por otro lado, el pesimismo sobre el futuro del país se ha intensificado, con un 46% de la población creyendo que las condiciones empeorarán en el próximo año, en contraposición a un 30% que aún alberga esperanzas de mejora. Esta percepción negativa podría ser un factor determinante en el comportamiento electoral y en la estabilidad del gobierno de Milei a medida que avanza su gestión.

Finalmente, es relevante mencionar el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) de la Universidad Di Tella, que también mostró una caída del 5,3% en marzo, lo que refleja un clima de desconfianza general en el consumo y la economía del país. La comparación interanual indica una disminución del 4,73% respecto a marzo de 2025, lo que pone de manifiesto un panorama complejo para la economía argentina y una serie de desafíos que el gobierno deberá enfrentar en su búsqueda por recuperar la confianza de la población.