En Nueva York, un programa de congelación de alquileres brinda a ciertos inquilinos la posibilidad de mantener su renta mensual sin aumentos, incluso en un contexto donde los precios de arrendamiento alcanzan niveles récord en 2024.
Este esquema, respaldado por la municipalidad, permite a quienes cumplen con los requisitos evitar incrementos futuros, mientras que el gobierno local se encarga de compensar a los propietarios por los ajustes aprobados. Según informes de medios locales, esta iniciativa está diseñada para beneficiar a inquilinos de viviendas reguladas que cumplan con condiciones específicas, ofreciendo así estabilidad financiera en un panorama de inflación creciente.
El proceso de solicitud se activa de manera automática una vez que se aprueba, sin necesidad de negociar con el arrendador o de enfrentar trámites complicados. El programa se divide en dos modalidades: SCRIE, para personas mayores de 62 años, y DRIE, destinado a personas con discapacidad, garantizando que, ante cualquier incremento autorizado por la Junta de Directrices de Alquileres, la ciudad asuma la diferencia a través de deducciones fiscales para los propietarios.



