El ataque realizado por Estados Unidos e Israel contra Irán el pasado 28 de febrero ha desencadenado un nuevo periodo de tensiones en Medio Oriente, generando un efecto inmediato en los mercados financieros. Este tipo de situaciones históricamente provoca un aumento en los precios del petróleo, una caída en las acciones y un interés renovado por activos considerados refugio.
La operación, denominada “Operación Furia Épica” por el Pentágono, se dirigió a altos mandos iraníes, incluyendo al líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, y al presidente Masoud Pezeshkian. En respuesta, Irán lanzó misiles hacia Israel, lo que incrementó el riesgo de una escalada regional y encendió las alarmas en las naciones productoras de petróleo en el Golfo Pérsico.
Los inversores se cuestionan si se trata de un impacto temporal o si este conflicto tendrá repercusiones duraderas en la economía global. La historia sugiere que, tras el inicio de conflictos, la bolsa tiende a caer inicialmente, pero posteriormente muestra recuperación cuando el conflicto se define. Ejemplos del pasado reflejan que los mercados suelen ajustarse a la nueva realidad una vez que el evento bélico se formaliza, lo que podría ser un indicio de la dirección que tomarán las acciones en respuesta a la situación actual con Irán.



