La reciente reforma que se discutirá en el Senado podría marcar un antes y un después en el sector automotriz argentino, al contemplar la derogación del impuesto interno que afecta a los automóviles 0 km. Esta medida, que se espera sea aprobada en la última sesión extraordinaria del año, mantiene en vilo a los actores de la industria, que aguardan con expectativa los posibles cambios en los precios de los vehículos.
Este impuesto, que ha estado vigente durante 12 años, había perdido gran parte de su efecto en febrero de 2025, cuando se decidió suspender la aplicación de la escala 1 y reducir al 50% la alícuota de la escala 2. Sin embargo, aún existen vehículos cuyo valor supera los $103.000.000 que deben abonar un 18% adicional, lo que eleva su precio por encima de los $120.000.000. Aunque este segmento representa apenas el 1% del total del mercado, su eliminación podría generar un efecto dominó en modelos de precio inferior.
A pesar de que las pick-ups no están sujetas a este impuesto al lujo, su situación también podría verse alterada por la reducción de precios en otros vehículos. Actualmente, las pick-ups de mayor equipamiento, que oscilan entre los $70.000.000 y los $105.000.000, podrían enfrentar una nueva competencia de modelos que, tras la reforma, se ofrecerán a precios más accesibles. Esta dinámica ha llevado a muchos consumidores a postergar sus decisiones de compra, esperando una eventual baja de precios que podría oscilar entre el 15% y el 25%.



