El bitcoin, la primera criptomoneda que revolucionó el sector financiero, fue desarrollado en 2008 por una figura anónima conocida como Satoshi Nakamoto, en respuesta a la crisis económica global. Esta moneda digital se fundamenta en un ideal libertario que desafía las estructuras de control de las instituciones bancarias y monetarias tradicionales.

Conocido por su sigla BTC, el bitcoin emplea tecnología de criptografía para asegurar su gestión descentralizada, lo que implica que no está sujeto a regulaciones de ningún ente financiero, generando así una notable volatilidad en su valor. A pesar de su creciente aceptación y el desarrollo de otras criptomonedas como Ethereum, entidades como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional mantienen una postura cautelosa respecto a los beneficios de estas divisas digitales.

A partir de la elección de Donald Trump, el mercado de criptomonedas experimentó un impulso significativo. En diciembre de 2024, el bitcoin alcanzó un nuevo máximo histórico, superando los 107.000 dólares, impulsado por la propuesta del presidente estadounidense de establecer una reserva estratégica de criptomonedas. Actualmente, el bitcoin se cotiza a 67.959,88 dólares, con una variación del 4,63% en las últimas 24 horas. Este aumento se produce en un contexto de fuerte inversión en criptomonedas, reflejando la creciente confianza de los inversores en estos activos, según análisis recientes.

En marzo del año pasado, el bitcoin había alcanzado otro récord al superar los 73.000 dólares, en medio de un interés sin precedentes por las criptomonedas. Este crecimiento ha sido respaldado por factores como la adopción institucional, la búsqueda de nuevas oportunidades de inversión ante la incertidumbre económica global y los avances en la tecnología blockchain. El impacto positivo en el valor del bitcoin también influye en el mercado de criptomonedas en general, promoviendo una mayor estabilidad y visibilidad, como indica un informe de Bloomberg.