En las últimas jornadas, el riesgo país ha presentado una tendencia a la baja que ya se extiende por siete días consecutivos, acercándose a la barrera de los 500 puntos. Este fenómeno se produce en un contexto global donde Estados Unidos e Irán parecen haber llegado a un entendimiento temporal para prolongar el cese al fuego y dialogar sobre el controvertido programa nuclear de Teherán. Sin embargo, a pesar de este avance diplomático, el mercado sigue mostrando cautela, especialmente por las repercusiones que el conflicto en Medio Oriente podría tener sobre el precio del petróleo y la seguridad del tráfico en el estratégico Estrecho de Ormuz.
A nivel local, los indicadores económicos recientes han mantenido una tendencia de inflación que se estima en alrededor del 2% para el mes de mayo. Sin embargo, se ha observado una aceleración en los precios de alimentos y bebidas durante la tercera semana del mes, lo que genera cierta inquietud entre los analistas. Según el Instituto de Estudios Económicos Ferreres, la inflación general se ha registrado en un 0,3% semanal, mientras que la inflación núcleo ha mostrado un incremento del 0,6%, el más elevado desde enero. Estos datos han sido corroborados por otras consultoras como EcoGo y LCG, que también han señalado aumentos significativos en los precios de productos básicos, en especial en verduras y bebidas.
A pesar de la reciente subida de precios en algunos rubros, las proyecciones mensuales indican una desaceleración respecto a los niveles de inflación observados en abril. La consultora Ferreres anticipa que el índice de precios al consumidor (IPC) de mayo podría situarse entre el 2,2% y el 2,3%, lo que sugiere una mejora en la tendencia inflacionaria. Por su parte, la inflación núcleo se encuentra en un nivel más cómodo, por debajo del 2% mensual, lo que es un indicativo de que los esfuerzos para contener la inflación podrían estar dando sus frutos, aunque con ciertas fluctuaciones a corto plazo.
En este contexto, se lleva a cabo la segunda licitación de mayo, que presenta una oferta variada que incluye letras del Tesoro en pesos (Lecaps), bonos de ajuste por CER (Boncer), títulos a dólar linked y bonos en dólares (Bonares). Este vencimiento se aproxima a los $11 billones, lo que representa una cifra considerable en el marco de la deuda pública del país. La atención de los inversores estará centrada en la manera en que se distribuye la demanda entre las diferentes opciones de inversión, especialmente en relación con las tasas fijas, los instrumentos ajustados por inflación y las coberturas cambiarias.
La dinámica que se observa en el mercado local también refleja un optimismo moderado, impulsado por la performance positiva de los futuros en Wall Street, que a su vez afectan a los activos argentinos. No obstante, la cautela persiste ante la posibilidad de que la situación geopolítica internacional pueda alterar las expectativas de inversión. Los mercados suelen reaccionar de manera sensible ante cualquier novedad que provenga del exterior, especialmente cuando se trata de factores que afectan el precio del petróleo, crucial para la economía global y local.
Finalmente, es importante destacar que, aunque el riesgo país muestra signos de mejora, la economía argentina enfrenta desafíos significativos. La inflación sigue siendo un tema crítico que necesita atención constante, mientras que los inversores aguardan señales claras sobre la sostenibilidad del crecimiento económico en un entorno global cada vez más incierto. En este sentido, el futuro de las políticas económicas será determinante para consolidar la estabilidad financiera del país y mejorar las expectativas en un marco de recuperación post-pandemia.



