El reciente anuncio del Gobierno argentino sobre la adhesión de más de 80.000 contribuyentes al Régimen Simplificado de Ganancias (RSG) ha generado un intenso debate en el ámbito fiscal. Este crecimiento se interpreta como un éxito de la Ley de Inocencia Fiscal, aunque especialistas en materia tributaria advierten que el régimen presenta beneficios intrínsecos, independientemente de la decisión de los argentinos de mover sus ahorros en dólares. El RSG se ha convertido en un punto focal para aquellos que buscan reducir la carga de fiscalización y simplificar sus obligaciones tributarias.

Luis Caputo, el ministro de Economía, celebró que la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) ha registrado más de 80.000 adhesiones al RSG, destacando que esta cifra se ha duplicado en tan solo 20 días desde la habilitación del aplicativo para presentar las declaraciones juradas. Esta dinámica ha puesto en la mesa de discusión el verdadero impacto y los incentivos que ofrece el régimen, así como su efectividad en la formalización de ahorros anteriormente ocultos. Sin embargo, la pregunta sigue siendo: ¿cuán sostenible es este crecimiento en el tiempo?

Desde el ámbito tributario, Noelia Girardi, gerente de Impuestos de Lisicki, Litvin & Abelovich, subraya que la cantidad de inscriptos, si bien significativa, debe ser considerada con cautela. A falta de un mes para los vencimientos de las declaraciones juradas, que se establecen entre el 11 y el 16 de junio según la terminación del CUIT, es posible que muchos contribuyentes estén esperando hasta el último momento para decidir su adhesión. Esto podría alterar las estadísticas y dar una imagen distorsionada del interés real en el régimen.

Uno de los aspectos más destacados del RSG es la presunción de exactitud que otorga a quienes cumplen con sus condiciones, así como el efecto liberatorio del pago. Esto significa que, en caso de cumplir con lo declarado, los contribuyentes pueden evitar futuras fiscalizaciones por parte de ARCA sobre los períodos que han declarado, incluso si se trata de años anteriores que aún no han prescrito. Esta novedad introduce un nivel de previsibilidad que resulta atractivo para muchos, ya que les permite cerrar su situación fiscal con mayor seguridad.

Sin embargo, el RSG también ha suscitado un debate en torno a la posibilidad de que los contribuyentes exterioricen ahorros en dólares sin tener que justificar el origen de esos fondos en su declaración simplificada. Girardi observa que este aspecto puede facilitar la incorporación gradual de capitales al sistema formal, aunque aclara que no todos los que se inscriben necesariamente optarán por declarar fondos no justificados de inmediato. La cultura del ahorro en dólares fuera del sistema financiero argentino está más relacionada con la desconfianza en el sistema bancario que con una intención deliberada de evadir impuestos.

A su vez, los datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA) revelan que, a pesar del creciente interés por el RSG, no se ha observado un aumento significativo en los depósitos en moneda extranjera en el sector privado desde finales de 2025 hasta la actualidad. Las cifras indican que los depósitos en dólares pasaron de USD 36.641 millones a USD 38.935 millones en un corto período. Esta falta de movimiento podría ser un indicativo de que muchos contribuyentes aún mantienen sus ahorros en la informalidad, lo que pone en tela de juicio la efectividad del RSG para atraer capitales al sistema formal.

En conclusión, el Régimen Simplificado de Ganancias representa una opción interesante para muchos contribuyentes que buscan reducir la carga fiscal y evitar fiscalizaciones. Sin embargo, su éxito a largo plazo dependerá de cómo se implemente y de la respuesta del sector a los incentivos propuestos. La relación entre la formalización de ahorros y la cultura de desconfianza en el sistema financiero serán determinantes en el futuro del régimen y su impacto en la economía nacional.