El presidente boliviano, Rodrigo Paz, hizo una contundente declaración en la que advirtió que aquellos que intenten socavar la democracia del país enfrentarán severas consecuencias legales. Durante una conferencia de prensa celebrada en el icónico Palacio de Gobierno, el mandatario subrayó que el valor de la democracia prevalece sobre cualquier interés personal. Esta advertencia surge en un contexto de crecientes protestas sociales que, según el gobierno, están siendo alimentadas por un plan de desestabilización vinculado al narcotráfico.
Paz, quien asumió la presidencia hace poco más de seis meses, describió la situación actual como un “cataclismo”, haciendo hincapié en la existencia de una ruptura entre las visiones políticas del siglo XX y la necesidad de construir un futuro más democrático y colaborativo en el siglo XXI. En esta línea, el presidente también se refirió a la economía informal que, según sus estimaciones, abarca hasta el 85% de la actividad económica del país. Asimismo, criticó lo que denominó una “pseudo democracia” bajo el control del Movimiento al Socialismo (MAS), partido que lideraron Evo Morales y Luis Arce.
Durante su intervención, Paz expresó que la sociedad boliviana ha estado “secuestrada” por un Estado que limitó las libertades durante 25 años. En su análisis, comparó esta situación con un “síndrome de Estocolmo”, donde los ciudadanos siguen buscando a sus “secuestradores” en lugar de avanzar hacia un nuevo modelo de convivencia. Para él, la problemática no es solo una cuestión de pasado, sino que se trata de un desafío contemporáneo que requiere un enfoque renovado hacia la democracia y el desarrollo.
Paz también compartió detalles sobre su reciente negociación con los mineros cooperativistas de Potosí, un diálogo que se extendió por aproximadamente 12 horas y que culminó en un acuerdo para poner fin a la movilización que había causado disturbios en La Paz. Sin embargo, la situación sigue siendo tensa, ya que la Central Obrera Boliviana (COB) y la Federación de Campesinos de La Paz, conocida como ‘Tupac Katari’, continúan sus protestas y bloqueos de carreteras, exigiendo la renuncia del presidente.
Además, la situación se complica con la llegada de simpatizantes de Evo Morales hacia la sede del gobierno, quienes planean manifestarse el lunes para exigir la dimisión de Paz. Esta movilización ha sido interpretada por el vocero del gobierno, José Luis Gálvez, como un intento deliberado de desestabilizar el orden constitucional por parte de fuerzas vinculadas a Morales, sugiriendo que dichas acciones están siendo financiadas desde la región del Chapare, un bastión político y sindical del ex presidente.
Gálvez no dudó en afirmar que Bolivia no permitirá que un grupo de políticos en alianza con el narcotráfico tomen el poder por la fuerza. En este sentido, el gobierno de Paz se ha declarado abierto al diálogo con todos los sectores que deseen participar en un proceso constructivo, aunque se mantiene firme en su postura de defensa del orden democrático. La situación actual plantea un panorama complejo para la gobernabilidad en Bolivia, donde los desafíos económicos y sociales se entrelazan con las tensiones políticas.



