La reciente sanción de la ley conocida como Inocencia Fiscal II volvió a poner en el centro de la escena el ahorro informal de los argentinos. La norma amplía y flexibiliza el régimen vigente y, entre otros cambios, elimina los topes de ingresos y patrimonio para acceder al esquema simplificado del impuesto a las Ganancias.

De acuerdo con el Ministerio de Economía, los argentinos mantienen unos US$170.000 millones fuera del circuito oficial. El monto más que cuadruplica los depósitos privados en dólares de los bancos, que a mediados de julio rondaban los US$40.400 millones y alcanzaban su nivel más alto en 26 años. Todavía no es posible determinar qué proporción de esos fondos podría exteriorizarse a partir del nuevo marco legal.

La decisión de mantener los billetes fuera del sistema también quedó condicionada por la evolución de los precios. Mientras el dólar oficial acumulaba una suba de 3,8% en lo que va de 2026, la inflación llegaba al 21,3% entre enero y agosto, según el INDEC. Así, los dólares guardados desde fines del año pasado perdieron capacidad de compra en la Argentina y no generaron una renta durante ese período.

Entre las alternativas consideradas por los ahorristas aparece el mercado inmobiliario, una opción para quienes buscan mantener su patrimonio denominado en dólares. El atractivo de los ladrillos está vinculado con la posibilidad de obtener una renta en esa moneda, en un contexto en el que los precios de las propiedades todavía no habrían despegado. La conveniencia de esa alternativa, al igual que la de cualquier destino para los ahorros, depende de los objetivos y los límites que cada inversor esté dispuesto a asumir.