La disminución de la natalidad en Argentina en años recientes ha encendido las alarmas sobre las posibles repercusiones para el sistema de jubilaciones. Los debates en curso se centran en la necesidad de impulsar el crecimiento económico y establecer un sólido sistema de protección para los ancianos. Además, varios expertos han criticado el Fondo de Asistencia Laboral (FAL) que el gobierno propone en su reforma laboral.

La socióloga María de las Nieves Puglia advirtió que la informalidad laboral sigue siendo un obstáculo significativo, lo que, junto a la inminente reforma, genera incertidumbre sobre el futuro del empleo registrado. Por su parte, economistas han señalado que la clave para fortalecer el sistema previsional radica en promover el crecimiento económico y fomentar la creación de empleo formal.

Un análisis de Argendata revela que, mientras que en el primer censo de 1869 los menores de 20 años representaban el 53% de la población, se espera que para 2025 este porcentaje caiga al 29%. En contraste, los mayores de 65 años han aumentado del 2% al 12,5%. Este cambio demográfico, atribuido a la reducción de la mortalidad y a la Tasa Global de Fecundidad (TGF), que ha descendido drásticamente en la última década, plantea un desafío crucial: asegurar la sostenibilidad del sistema previsional ante estos cambios poblacionales.