En la ciudad de Guadalajara, México, se están definiendo los últimos detalles del proceso de privatización del tren Belgrano Cargas, una medida que fue impulsada a comienzos del año pasado a través del decreto 67/2025. Este proceso no solo marcará un cambio en la gestión de una de las líneas ferroviarias más importantes del país, sino que también determinará el funcionamiento del transporte de carga en Argentina por los próximos 50 años. La atención se centra en el interés del Grupo México, la única empresa extranjera que ha manifestado su deseo de hacerse cargo de la concesión.
La situación actual del tren Belgrano Cargas se presenta como un desafío. Mientras que en países como Estados Unidos o México, los trenes de carga pueden recorrer distancias significativas en un tiempo relativamente corto, el Belgrano Cargas enfrenta un panorama marcado por la ineficiencia. Por ejemplo, la ruta Rosario-Córdoba, que en esos países puede ser cubierto en menos de 10 horas, actualmente toma alrededor de 4 días en Argentina. Esto pone de manifiesto la necesidad urgente de inversiones y mejoras en la infraestructura ferroviaria local.
El gobierno argentino ha preparado los pliegos para la licitación de esta concesión, que se espera sean divulgados en el próximo mes. Las empresas interesadas, entre las que se encuentra el Grupo México, aguardan con expectativa los detalles de estos documentos, que abarcan la licitación de las líneas Belgrano, San Martín y Urquiza. La oportunidad de operar el Belgrano Cargas por cinco décadas es, sin duda, un atractivo considerable para los inversores, quienes planean mejorar la eficiencia y aumentar la capacidad de carga del ferrocarril.
El Belgrano Cargas es esencial para el movimiento de granos desde el noroeste argentino hacia los puertos del Gran Rosario, lo que resalta su importancia estratégica en la economía nacional. A pesar de las inversiones realizadas en años recientes, la línea se encuentra muy por detrás en términos de eficiencia en comparación con los ferrocarriles de países que han realizado significativas inversiones en sus sistemas ferroviarios durante las últimas tres décadas.
El Grupo México, reconocido como el mayor operador ferroviario de América Latina, ha presentado una propuesta que incluye una inversión de 3.000 millones de dólares en un periodo de cinco años. Su modelo de negocio se inspira en las exitosas transformaciones realizadas en el sistema ferroviario mexicano y también en Florida, Estados Unidos. Sin embargo, la competencia no es menor, ya que un consorcio de importantes cerealeras, que incluye a ACA, AGD, Bunge, Cargill, Dreyfus y posiblemente COFCO, también busca obtener el control de la línea, con un enfoque particular en el corredor agrícola.
La estrategia del gobierno es clara: se busca que la operación del ferrocarril pase a manos privadas hacia mediados de este año. Se implementará un sistema de “open access”, lo que permitirá licitar la concesión de la infraestructura con la opción de que diferentes empresas puedan operar los distintos segmentos del negocio. Esta modalidad busca fomentar la competencia y la mejora de los servicios, aunque también genera interrogantes sobre la integración y coordinación de las operaciones entre las distintas compañías que podrían estar involucradas.
De esta manera, el futuro del Belgrano Cargas se presenta como un punto crítico en la reestructuración del transporte ferroviario en Argentina. Con una decisión que puede influir en el desarrollo económico del país, la privatización del tren se convierte en un tema de interés no solo para los inversores, sino también para los productores y transportistas que dependen de un sistema ferroviario eficiente y moderno. La espera por los pliegos de licitación se convierte, así, en un momento clave que podría definir el rumbo del transporte de carga en el país por las próximas décadas.



