Un grupo de investigadores de diversas partes del mundo ha descubierto un fenómeno sísmico que desafía las nociones convencionales sobre el comportamiento de los terremotos, conocido como el fenómeno boomerang.
A diferencia de los sismos tradicionales, donde la ruptura se desplaza de manera lineal a lo largo de una falla, este fenómeno presenta un patrón inusual: la ruptura avanza en una dirección, se detiene y luego retrocede rápidamente, generando una segunda ola que, en algunos casos, es incluso más rápida que la primera. Este comportamiento provoca una liberación de energía que se comporta como un búmeran, lo que puede amplificar los efectos del terremoto y complicar la labor de los sismólogos en la predicción de daños y consecuencias.
Uno de los casos más destacados de un terremoto boomerang ocurrió en el 2016 en la Dorsal Central del Atlántico, cerca de la isla de Ascensión. En este evento, la ruptura inicial avanzó por la falla, se detuvo y luego retrocedió a gran velocidad. Este fenómeno fue registrado gracias a una red de sensores submarinos que captaron con precisión tanto el avance como el retroceso de la fractura. Este descubrimiento llevó a la revisión de registros sísmicos históricos para identificar otros posibles eventos similares que habían pasado desapercibidos, mientras que se han iniciado nuevas investigaciones para entender bajo qué circunstancias podría presentarse en otras regiones del planeta.



