En la apertura de este martes 24 de marzo, el dólar estadounidense mostró un ligero repunte en su cotización, alcanzando un promedio de 17,82 pesos mexicanos. Este incremento del 0,14% respecto al valor de la jornada anterior, que se ubicaba en 17,79 pesos, se produce en un entorno de inestabilidad económica. La fluctuación en el tipo de cambio ha sido notable, alternando entre subidas y caídas sin establecer una tendencia clara, lo que genera incertidumbre entre los analistas del mercado.
A lo largo de la última semana, la divisa estadounidense ha acumulado un aumento del 0,9% frente al peso mexicano. Sin embargo, al observar el panorama anual, se evidencia una disminución del 9,25% en la cotización, lo que resalta la fortaleza relativa del peso en el último año. Este comportamiento refleja la capacidad de la moneda mexicana para resistir presiones externas, aunque la situación actual sugiere que la volatilidad podría persistir en el corto plazo.
La situación del mercado cambiario se ha visto marcada por una volatilidad superior a la media anual, indicando un periodo caracterizado por cambios abruptos en el tipo de cambio. Según un informe del Grupo Financiero Monex, durante la sesión overnight, la cotización del dólar osciló entre un mínimo de 17,77 y un máximo de 17,87 pesos en el mercado spot. Al inicio de la sesión estadounidense, el peso cedió terreno, posicionándose como una de las monedas emergentes con mayores pérdidas frente al dólar, lo que genera preocupación sobre su estabilidad futura.
El tipo de cambio USD/MXN presenta un sesgo alcista, impulsado por la recuperación de la divisa estadounidense y las condiciones económicas internas. En este sentido, las cifras de inflación de la primera quincena de marzo revelan un aumento significativo, situándose en un 4,63% anual, en comparación con el 4,13% de la quincena anterior. Además, la inflación no subyacente ha repuntado a un 5,18%, mientras que la inflación subyacente se mantiene por encima del 4,0% en 4,46%. Este aumento en los precios es un indicador de las presiones que enfrenta la economía mexicana en el corto plazo.
Por otro lado, el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) también muestra un panorama complicado, con una contracción anual del 0,3% en enero, contrastando con el crecimiento del 3,3% del mes anterior. Estos datos sugieren que la economía mexicana atraviesa un periodo de desaceleración, lo que podría influir en la cotización del peso si no se implementan medidas efectivas para estimular el crecimiento.
A pesar de estos desafíos, hay factores que podrían contribuir a la estabilidad del peso en el futuro. Las inversiones relacionadas con el nearshoring y la inyección de divisas generada por el próximo Mundial de Fútbol 2026 son elementos que podrían favorecer un fortalecimiento de la moneda nacional. Sin embargo, los analistas advierten que la volatilidad del tipo de cambio dependerá de varios factores, incluyendo el crecimiento económico, la renegociación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), y las políticas arancelarias de EE.UU.
Las proyecciones para el cierre de 2026 indican que el tipo de cambio podría oscilar entre $19,30 y $20,50 pesos por dólar, con estimaciones variadas entre distintas instituciones. La Secretaría de Hacienda lo sitúa en $19,70, mientras que Banorte y Citi México presentan rangos similares. Un sondeo reciente también ubica la cotización dentro del histórico de la última década, sugiriendo que el peso puede enfrentar un año de desafíos, pero también de oportunidades que podrían beneficiar su valor frente al dólar en el largo plazo.



