El déficit del Reino Unido alcanzó en agosto los 18.300 millones de libras esterlinas, equivalentes a 21.576 millones de euros. La cifra representa un incremento interanual del 19% y supera en 3.500 millones de libras la previsión de la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria (OBR). El resultado suma presión sobre el Gobierno de Andy Burnham, que prevé presentar su primer presupuesto en octubre.

Los ingresos procedentes de los impuestos sobre la renta totalizaron 18.600 millones de libras, unos 21.680 millones de euros, lo que supone un aumento de 1.900 millones de libras respecto de agosto del año pasado. En los primeros meses del ejercicio, el déficit acumulado llegó a 77.300 millones de libras, alrededor de 90.000 millones de euros, un 2,7% menos que en el mismo período del año anterior, aunque todavía por encima de las proyecciones oficiales.

La deuda pública se ubicó en agosto en 2,98 billones de libras, equivalentes a 3,4 billones de euros, y representó el 93,8% del producto bruto interno (PBI) británico. Se trata de un nivel que no se registraba desde principios de la década de 1960.

El gasto destinado al pago de intereses de la deuda constituye una proporción cada vez mayor del gasto público total y aumentó respecto de las previsiones de la OBR difundidas en marzo. El incremento de los costos de endeudamiento y la mayor inflación complican el objetivo oficial de reducir el endeudamiento y, al mismo tiempo, ampliar los fondos destinados a las prioridades del Gobierno.