Los precios de los alquileres en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires continúan marcando cifras elevadas, lo que los coloca fuera del alcance de una gran parte de la población. A pesar de que en los últimos meses se ha observado una desaceleración en el ritmo de aumentos en comparación con la inflación, un reciente informe del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO) destaca que los departamentos de tres ambientes han sido los que más incrementaron su precio en el último año, alcanzando un promedio de un millón de pesos mensuales.
Este monto se convierte en un verdadero desafío para los inquilinos, cuyos salarios, en muchos casos, no han logrado recuperar la pérdida de poder adquisitivo sufrida en los últimos tres años debido a la inflación sostenida. Con la economía nacional en un estado de incertidumbre y los costos de vida en aumento, muchas familias se ven obligadas a considerar opciones cada vez más limitadas en el mercado de alquileres.
El informe también revela que los monoambientes se ofrecen en un promedio de 590.000 pesos, mientras que los departamentos de dos ambientes rondan los 700.000. Estos valores reflejan un panorama que se vuelve cada vez más complejo para los inquilinos, quienes deben lidiar con un mercado que, a pesar de la desaceleración en las subas, sigue siendo muy poco accesible.
Uno de los datos más significativos del estudio es la notable suba interanual en los departamentos de tres ambientes, que han experimentado un aumento que ha superado el de otras tipologías. Expertos en el sector inmobiliario señalan que esta tendencia se debe a una combinación de factores, que incluyen el aumento de la demanda por parte de las familias y la escasez de oferta en ciertos barrios. Lisandro Cuello, un especialista en el área, menciona que la competencia por estos espacios se intensificó, especialmente luego de la derogación de la Ley de Alquileres a fines de 2023, que había regulado el mercado locativo.
Cuello explica que muchas familias están buscando viviendas más amplias que les permitan adaptarse a las nuevas dinámicas de trabajo remoto y la educación en casa. Este cambio en la demanda se traduce en una presión adicional sobre la oferta, que aún no logra reponerse completamente tras la crisis de disponibilidad de unidades.
El CESO también resalta que el Salario Mínimo Vital y Móvil solo cubre el 60,6% del costo de un monoambiente promedio en la ciudad, lo que deja a una gran parte de la población fuera del mercado formal de alquileres. Esta situación se agrava por el hecho de que las expensas han alcanzado un promedio que representa el 22,8% del valor de los alquileres, lo que se traduce en gastos que pueden superar los 260.000 pesos mensuales.
En la práctica, alquilar un departamento de dos ambientes puede implicar un gasto mensual de alrededor de 850.000 pesos cuando se suman expensas y servicios. Esta realidad económica ha llevado a muchos a replantearse sus prioridades, buscando viviendas con espacios adicionales, balcones o áreas más amplias, en un contexto donde la calidad de vida se ha vuelto un aspecto crucial tras los cambios provocados por la pandemia.
El crecimiento en los precios de los alquileres refleja un cambio en las necesidades de las familias, que ahora priorizan espacios más cómodos y funcionales. Cuello concluye que, a medida que el mercado se adapta a estas nuevas demandas, es fundamental que se implementen políticas que promuevan la construcción de viviendas asequibles y accesibles, de modo que todos los sectores de la población puedan tener la oportunidad de acceder a un hogar digno en la ciudad.



