El último informe de actividad económica de la consultora Econviews presenta un panorama complejo para la economía argentina, caracterizado por una dinámica de "dos velocidades". Por un lado, los sectores transables y de energía muestran un notable crecimiento, mientras que el consumo interno y la industria enfrentan un estancamiento preocupante. Este desbalance resalta la fragilidad en la confianza del consumidor y el impacto que la coyuntura económica tiene sobre el mercado laboral.
En particular, el sector agroindustrial, y más específicamente la molienda de soja, se destaca como principal motor de esta recuperación, registrando un espectacular aumento del 32,7%. Este crecimiento se ve reflejado en las liquidaciones de divisas y en la producción agrícola, que impulsan la actividad económica de manera significativa. Sin embargo, a pesar de estos resultados alentadores en el campo, el consumo interno muestra señales de debilidad, con una caída del 10,6% en la confianza del consumidor, lo que indica que los hogares están adoptando una postura cautelosa ante la situación actual.
La consultora señala que, si bien el semáforo de actividad anticipa un rebote mensual con datos positivos para la industria y el sector de Oil&Gas, el primer indicador de abril ha sido negativo. En concreto, el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) sufrió una caída del 5,7%, lo que genera dudas sobre la sostenibilidad de la recuperación observada en marzo. Esta incertidumbre se ve acentuada por el hecho de que otros sectores clave, como la producción industrial, han mostrado un desempeño negativo, con una caída del 1,9% en comparación con el trimestre anterior.
Además, el sector de la faena vacuna también ha retrocedido, cayendo un 1%, lo que refleja la presión que enfrenta el mercado interno. Las ventas de nafta han registrado una baja del 1,7%, mientras que el sector financiero no escapa a esta tendencia, con una contracción del 1,1% en los préstamos comerciales en términos reales, lo que sugiere un enfriamiento en la actividad económica. Este panorama general plantea un desafío considerable para las políticas económicas que buscan estimular el crecimiento y recuperar la confianza de los consumidores.
Por otro lado, el sector de infraestructura muestra resultados igualmente preocupantes. Tanto el consumo de cemento como la construcción han presentado variaciones negativas, del -0,4% y -0,1% respectivamente, lo que refleja la falta de inversión en proyectos de obra pública y la paralización de actividades en este ámbito. La recaudación de impuestos, en particular el IVA-DGI, también se encuentra estancada, con una variación de -0,1%, lo que indica que la recaudación fiscal está bajo presión en un contexto de caída de la actividad económica.
A pesar de este contexto adverso, el sector transable y la industria pesada han logrado sostener un crecimiento robusto. La producción de gas ha crecido un 5,5% y la de petróleo un 2%, mientras que la producción de acero ha escalado un 12,4% respecto al trimestre anterior. Estos números ilustran que, aunque el consumo interno se encuentra en un mar de dificultades, ciertos sectores están experimentando un renacer que podría ser clave para el futuro del país.
El mercado automotriz también presenta signos de recuperación, con un aumento del 12,8% en las escrituras en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y mejoras en los patentamientos de autos y motos, que crecieron un 5,5% y 13,8%, respectivamente. Estos indicadores optimistas sugieren que, a pesar de las tensiones actuales, hay áreas de la economía que podrían contribuir a un repunte más amplio si se logran abordar adecuadamente los desafíos en el consumo y la confianza del consumidor.



