En un análisis reciente, el economista Juan Luis Bour, de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), expresó su preocupación sobre la trayectoria actual de la inflación en Argentina. En una conversación con medios digitales, Bour indicó que la desinflación avanza a un ritmo más lento de lo que el Gobierno había anticipado. Particularmente, factores como el costo de los combustibles, la dinámica del tipo de cambio y la imposición fiscal en los surtidores serán determinantes en la evolución de los precios en el corto y mediano plazo.

El economista proyectó que, a medida que avance el año, la inflación podría alcanzar un 2% en algún momento, con la posibilidad de registrar cifras por debajo de ese umbral durante la segunda mitad del año. Sin embargo, subrayó que es poco probable que el índice inflacionario comience con un cero en ese periodo, desestimando así las afirmaciones optimistas del presidente Javier Milei, quien había sugerido un panorama más favorable.

Al hacer un análisis más amplio sobre el cierre del año, Bour estimó que la inflación finalizará con cifras similares a las del año anterior, quizás ligeramente inferiores. Según sus cálculos, 2025 cerraría con un 31,5% y 2026 se posicionaría en torno al 30%. Para el economista, resulta improbable que el país logre tasas de inflación significativamente más bajas que las mencionadas en el presente año, lo que refleja la complejidad de la situación económica.

Respecto a la reciente decisión de YPF de congelar los precios de los combustibles por un periodo de 45 días, Bour explicó que dicha medida responde a la volatilidad del precio del petróleo a nivel global. "La intención es mitigar esa volatilidad en este lapso, anticipando que, tras la resolución del conflicto en Irán, los precios del crudo podrían descender de los 100 a niveles cercanos a 70 dólares", comentó. Esta estrategia busca proporcionar estabilidad en el mercado interno y evitar saltos bruscos en los costos para los consumidores.

Sin embargo, el economista advirtió que el precio de los combustibles no solo está ligado a la cotización del petróleo, sino que también depende del tipo de cambio. La estabilización de los precios implica no solo contener el costo del crudo, sino también asegurar que la moneda local no experimente fluctuaciones significativas. En este contexto, Bour alertó sobre la posibilidad de un aumento del dólar hacia fines del año, en línea con las proyecciones de diversas consultoras que consideran que los periodos electorales suelen generar incertidumbre económica.

Un factor adicional a considerar es la actualización del impuesto a los combustibles, que el Gobierno ha postergado. Bour señaló que esta medida no puede extenderse indefinidamente, ya que el resto de los impuestos están actualmente en niveles relativamente bajos, lo que podría forzar al Ejecutivo a implementar ajustes en el futuro. La situación fiscal y la necesidad de incrementar ingresos son cuestiones que no pueden ignorarse en un contexto de inflación persistente.

Finalmente, Bour abordó la situación de las reservas del Banco Central, indicando que, tras el periodo de cosecha que aporta divisas al país, la estabilidad dependerá de varios elementos. Un aspecto crucial es si las empresas y gobiernos provinciales continúan emitiendo deuda, ya que esto permitiría al Banco Central adquirir dólares. De no ser así, la escasez de reservas podría generar incertidumbre en los mercados. En resumen, la economía argentina enfrenta un panorama complicado, donde la interacción de diversos factores determinará la dirección futura de la inflación y la estabilidad económica.