El reciente conflicto en Medio Oriente ha puesto de relieve las oportunidades y el potencial que presenta la economía argentina, abarcando sectores que van desde la minería hasta la energía, con una mención especial a Vaca Muerta y la agricultura. Este tipo de crisis, incluso en períodos de paz, permite reconsiderar el impacto de la economía en el campo, recordando el viejo refrán que sugiere aprovechar las circunstancias adversas.

Gustavo Idígoras, presidente de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y del Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC), destacó la importancia de no solo enfocarse en Vaca Muerta, sino también en el potencial que presenta la producción agropecuaria en términos de crecimiento inclusivo y regional. Idígoras se refirió a una inversión significativa cercana a los 10.000 millones de dólares, que se decidirá en los próximos meses, relacionada con la concesión de la Hidrovía, un corredor vital para el comercio exterior argentino y de la región.

Las exportaciones de petróleo y soja se han visto potenciadas por el aumento de los precios internacionales, generando un flujo importante de divisas. Sin embargo, esto también trae consigo desafíos como la presión sobre los precios internos y la inflación. A pesar del alto potencial argentino en la exportación de Gas Natural Licuado, la falta de infraestructura adecuada limita su desarrollo hasta 2027. Además, el campo enfrenta el problema del aumento en los costos de fertilizantes, ya que la producción local es insuficiente para cubrir la demanda. En este contexto, la mejora en infraestructura y logística se vuelve crucial para el avance del sector agropecuario y la economía en su conjunto.