La crisis energética que afecta a Cuba se ha intensificado en el último año y medio, evidenciada por el reciente apagón nacional que dejó a más de nueve millones de personas sin suministro eléctrico. Este es el sexto apagón de gran magnitud en el país, y se produce en un contexto marcado por el endurecimiento del bloqueo petrolero de Estados Unidos, que comenzó a regir en enero de 2026 y ha agravado la situación del ya frágil sector energético cubano.
El Ministerio de Energía y Minas de Cuba informó que en esta última interrupción del Sistema Energético Nacional (SEN) no se registraron fallas en las unidades térmicas operativas, aunque las causas del colapso están siendo investigadas. A pesar de la activación de protocolos para restablecer el servicio, históricamente este proceso ha tardado varios días, lo que ha generado un clima de descontento y frustración entre la población.
La serie de apagones en Cuba comenzó el 18 de octubre de 2024, a raíz de una avería en la central termoeléctrica Antonio Guiteras, una de las más importantes del país. Desde entonces, la situación no ha hecho más que empeorar, con cortes de electricidad que en La Habana pueden extenderse hasta 15 horas diarias y en algunas provincias incluso llegar a las 48 horas. Esta crisis no solo ha paralizado gran parte de la actividad económica, sino que también ha desencadenado protestas en diversas ciudades, algunas de las cuales han culminado en actos de violencia y detenciones.



