La actual crisis que atraviesa el sector pesquero argentino se torna cada vez más preocupante, con un aumento de costos que ha llevado a las pérdidas a alcanzar casi un 30%. A pesar de que el Índice de Producción Industrial (IPI) del INDEC ha mostrado un crecimiento interanual, los actores del sector sostienen que esta cifra no refleja la realidad de las flotas pesqueras. Según expertos, este incremento en el índice se debe a circunstancias excepcionales, como una temporada extraordinaria de calamares y langostinos, que han sido aprovechadas mayormente por embarcaciones asiáticas.
El informe del INDEC reveló que la pesca registró su tercer aumento interanual consecutivo en febrero, con un crecimiento del 14,3% después de un impresionante 50,1% en enero. Sin embargo, este avance se ve contrarrestado por caídas en otras especies, como los peces y crustáceos. En términos mensuales, el IPI ha mostrado una contracción del 1,1%, lo que contribuye a un panorama donde la tendencia general es alcista, pero decreciente, lo que genera incertidumbre en el sector.
Vito Contessi, presidente del Astillero Naval Federico Contessi y cía, enfatiza que el IPI se limita a reflejar las capturas y no contempla los problemas estructurales que enfrenta la industria. La realidad es que muchas pequeñas y medianas empresas pesqueras están al borde de la quiebra, incapaces de sostener su actividad debido al creciente costo del combustible, que ha aumentado un 40% en lo que va del año. Tal situación ha llevado a muchas embarcaciones a operar a pérdida, ya que detener la actividad podría resultar en un quebranto aún mayor.
La situación es particularmente crítica para la flota costera de Mar del Plata, donde los barcos liquidan salarios mediante el sistema de “a la parte”. Este método implica que los ingresos obtenidos se distribuyan entre la tripulación y el propietario del barco, después de descontar los gastos. Sin embargo, en el contexto actual, el remanente es tan bajo que muchos barcos no logran reclutar tripulación, lo que agrava la crisis. Algunos armadores se ven obligados a ofrecer garantizados para intentar mantener a sus trabajadores.
Ante este panorama desolador, los industriales pesqueros han comenzado a pedir ayuda al Estado, solicitando medidas que incluyan la reducción de impuestos y retenciones. Aunque la pesca representa solo el 0,3% del Producto Bruto Interno (PBI) del país, su relevancia en el ámbito de las exportaciones es notable, siendo el noveno bloque exportador más importante de Argentina. La falta de intervención estatal podría resultar en un colapso del sector, que no solo afecta a los trabajadores, sino también a la economía regional.
En este contexto, Sebastián Agrliano, gerente de la Asociación de Embarcaciones de Pesca Costera, ha señalado que el costo del litro de combustible ha superado los $2.400, lo que convierte la situación en insostenible para muchos armadores. Esta crisis no solo pone en riesgo el futuro de las embarcaciones y sus tripulaciones, sino que también podría tener repercusiones en la cadena de suministro y en la disponibilidad de productos pesqueros en el mercado. A medida que la presión económica aumenta, el futuro del sector pesquero argentino queda en jaque y la necesidad de soluciones efectivas se vuelve más imperiosa que nunca.



