Huergo Cereales, una empresa dedicada al acopio de granos ubicada en Chivilcoy, Buenos Aires, atraviesa una de las etapas más críticas de su historia. Con 440 cheques sin pagar que suman más de $2.442 millones, la firma estaría en negociaciones con un grupo agroindustrial para evitar la quiebra y la liquidación de sus activos.
La situación financiera de Huergo no solo se limita a los cheques rechazados que constan en los registros del Banco Central. La compañía también enfrenta deudas con una variedad de proveedores, incluyendo productores, talleres mecánicos y lubricentros. Esta crisis ha generado preocupación en el sector agroindustrial, que ya ha visto problemas similares en otras empresas como Bioceres y Surcos en años recientes.
Además, los granos de soja y trigo entregados por casi 50 productores a Huergo en las últimas semanas aparentemente han desaparecido de sus instalaciones. Fuentes cercanas al caso informaron que la mercadería fue procesada o enviada al exterior en un tiempo inusualmente corto, lo que ha despertado la curiosidad y preocupación de los agricultores locales. La acumulación de deudas no solo afecta la operativa diaria de la empresa, sino que también erosiona la confianza en el sector, un aspecto fundamental para el negocio del acopio.



