El panorama laboral en Argentina continúa siendo alarmante, a pesar de algunos indicios de recuperación en el empleo asalariado privado. Durante el mes de febrero, se observó un leve aumento en la cantidad de puestos de trabajo, lo que interrumpió una racha de seis meses de caídas. Sin embargo, este respiro es solo temporal, ya que el salario se ha visto afectado por la pérdida de poder adquisitivo, acumulando su tercera caída consecutiva. Este contexto se agrava con un dato revelador: en el último año, 13.163 empresas han cerrado sus puertas, lo que representa una disminución del 2,63% en el total de compañías, según información de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT).

Durante febrero, se registró el cierre de 257 empresas, lo que equivale a una reducción de apenas 0,05% en comparación con enero. Sin embargo, desde la llegada de Javier Milei a la presidencia, el país ha perdido 24.437 empresas empleadoras, lo que representa un descenso preocupante del 4,8% del total. Este descenso en la cantidad de empresas es el más pronunciado en los primeros 27 meses de un gobierno desde, al menos, 2003, según informes de Fundar. Esta tendencia sugiere un debilitamiento del tejido empresarial, lo que podría tener repercusiones significativas en el mercado laboral.

Por otro lado, el sector privado apenas logró la creación de 965 nuevos puestos de trabajo en febrero, lo que significa un aumento mensual de solo 0,02%. Esta cifra revela una situación casi estática en términos de generación de empleo. En el ámbito de las casas particulares, se reportaron 1.651 nuevos empleos, lo que equivale a un incremento del 0,37%. Sin embargo, en lo que va del gobierno de Milei, se han perdido un total de 205.680 empleos en el sector privado y 12.924 en casas particulares, según los más recientes datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). En términos anuales, la caída del empleo formal en el sector privado se aproxima a los 100.000 puestos.

La crisis empresarial se siente en todos los sectores, aunque los más afectados son el transporte y almacenamiento, los servicios inmobiliarios y la construcción. Juntos, estos sectores han visto el cierre de 11.837 empresas desde que comenzó la administración actual. De este total, 6.193 corresponden al sector del transporte, que ha sufrido una disminución del 15,7%, seguido por 3.555 empresas en servicios inmobiliarios (-11,98%) y 2.089 en la construcción (-9,6%). Esta situación resalta la fragilidad de la economía argentina, donde los sectores clave para el desarrollo están en declive.

Entre las provincias que han enfrentado mayores dificultades, destacan aquellas que han visto una reducción notable en la cantidad de empresas. Sin embargo, Neuquén se presenta como una excepción, donde el crecimiento de las unidades productivas ha sido notable, impulsado por la actividad en Vaca Muerta. Esta provincia ha logrado crear 8.343 nuevos empleos, lo que representa un aumento del 5,8%. Asimismo, Río Negro también ha visto un incremento en su mercado laboral con la creación de 3.235 nuevos puestos, equivalente a un crecimiento del 2,9% durante el mandato de Milei.

Los datos analizados por Fundar reflejan una realidad preocupante en la que las pequeñas y medianas empresas, que son fundamentales para el empleo formal y la producción nacional, están sufriendo una lenta pero constante erosión. Esta situación no se manifiesta como un colapso inmediato, sino como un goteo que va debilitando la base del trabajo privado, empujando a muchos hacia el cuentapropismo, ya que el empleo bajo el régimen de monotributo ha crecido en 172.624 nuevos puestos. En paralelo, los salarios siguen cayendo, con una disminución del 0,5% real en marzo, acumulando un descenso del 6% desde el inicio de la gestión actual. Esto agranda la brecha entre los ingresos altos y bajos, lo que genera un escenario cada vez más desigual en el mercado laboral argentino.