En el marco del XXXVIII Seminario Regional de Política Fiscal, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) ha emitido un llamado claro a los países de la región: es imperativo reforzar la política fiscal para enfrentar los desafíos que plantea un entorno global cada vez más incierto. En este contexto, un grupo de expertos analizó la situación actual y las necesidades estructurales de la región, destacando la necesidad de adoptar medidas que permitan un crecimiento sostenido y resiliente ante los choques externos que se han vuelto cada vez más comunes. La intervención de los especialistas subrayó la importancia de contar con instituciones sólidas y una gestión prudente de la deuda como factores esenciales para fomentar la estabilidad económica y social.
Durante el seminario, que contó con la participación de representantes de organismos internacionales como la OCDE y el FMI, se discutieron las dificultades que enfrenta América Latina para alcanzar un desarrollo más productivo y equitativo. Los expertos señalaron que la región se encuentra atrapada en lo que han denominado “trampas del desarrollo”, que limitan su capacidad de crecimiento y transformación. Estas trampas se caracterizan por una baja capacidad de crecimiento, una alta desigualdad y una débil gobernanza institucional, lo que conlleva a una movilidad social limitada y a una cohesión social frágil.
El Secretario Ejecutivo de la CEPAL, José Manuel Salazar-Xirinachs, inauguró el encuentro destacando que el contexto internacional ha cambiado drásticamente, presentando una volatilidad que se traduce en impactos negativos sobre los precios y la inflación, así como en las condiciones de financiamiento, tanto en mercados locales como internacionales. Salazar-Xirinachs mencionó que conflictos como el reciente en Medio Oriente han contribuido a esta inestabilidad, poniendo de relieve la necesidad urgente de que los países latinoamericanos fortalezcan sus políticas fiscales como herramienta fundamental para mitigar estas crisis.
Los especialistas coincidieron en que la movilización de recursos internos es fundamental para mejorar la calidad del gasto público. Esto incluye no solo la optimización de los sistemas tributarios, sino también el diseño e implementación de políticas que cierren las brechas de desarrollo existentes en la región. La recomendación fue clara: se requiere un enfoque estratégico que no solo busque aumentar los ingresos, sino que también contemple una asignación eficiente de los recursos para generar un impacto positivo en el bienestar social y económico de la población.
La CEPAL también resaltó la necesidad de que los gobiernos adopten un rol más activo en la política fiscal, lo que implica un compromiso con la transparencia y la responsabilidad en la gestión de la deuda. Este enfoque es crucial para garantizar que los países puedan hacer frente a los desafíos que se presenten sin comprometer su estabilidad a largo plazo. Además, se hizo hincapié en la importancia de fomentar un diálogo constructivo entre los distintos sectores de la sociedad, incluyendo el sector privado y la ciudadanía, para asegurar que las medidas adoptadas sean inclusivas y reflejen las necesidades de todos los ciudadanos.
A medida que la región enfrenta un panorama incierto, la llamada de la CEPAL se presenta como un llamado a la acción para que los gobiernos latinoamericanos reconsideren sus enfoques fiscales y encuentren maneras de fortalecer sus economías ante un futuro que promete ser igualmente desafiante. En este sentido, el fortalecimiento de la política fiscal no solo se erige como una herramienta para navegar la volatilidad externa, sino como un pilar fundamental para construir un futuro más sostenible y equitativo para todos los habitantes de la región.



