Desde Washington, Estados Unidos, las negociaciones entre Argentina y el Fondo Monetario Internacional (FMI) están progresando sin las tensiones políticas que caracterizaron otros momentos en la historia del país. Se prevé que la reunión del directorio del FMI, programada para finales de abril, apruebe la segunda revisión del acuerdo, según comunicaron fuentes de la Casa Rosada y el Ministerio de Economía durante las actividades del Argentina Week en Nueva York.

Las autoridades argentinas han señalado que se solicitará un waiver por el incumplimiento de la meta de reservas establecida para 2025. En este sentido, el Banco Central había prometido alcanzar reservas netas de 2.400 millones de dólares al finalizar el cuarto trimestre de 2025, pero no logró cumplir dicho objetivo debido a la estrategia de controlar el tipo de cambio en las semanas previas a las elecciones de medio término. Este escenario obligará al directorio del FMI a concederle una nueva excepción, tal como ocurrió en la primera revisión del acuerdo.

A partir de enero de 2026, el Banco Central inició un agresivo programa de compra de divisas que ha sido bien recibido por el personal del FMI. En el primer trimestre de 2026, la entidad adquirió más de 3.000 millones de dólares, alcanzando el 30% de la meta anual acordada. A pesar de que estas compras no generaron inestabilidad en el mercado, el equipo económico argentino está optimista sobre un incremento en la adquisición de divisas, impulsado por los ingresos del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI). La relación entre el gobierno de Javier Milei y figuras políticas como Donald Trump también ha favorecido el diálogo con el FMI, lo que podría facilitar la negociación con el equipo liderado por José Luis Daza, quien goza de respeto dentro de la institución financiera.