El economista Antonio Aracre, quien se desempeñó como asesor presidencial, visitó un medio digital para analizar los recientes indicadores económicos de Argentina. Durante su intervención, Aracre ofreció una perspectiva crítica sobre la situación actual del país, destacando los efectos de la inflación y la desigualdad en el crecimiento económico. En su análisis, hizo hincapié en que, si bien hay sectores que prosperan, una parte considerable de la población continúa enfrentando dificultades para cubrir sus necesidades básicas.
En relación al informe de inflación correspondiente al mes de mayo, Aracre subrayó que el dato más significativo no radica en el índice general, sino en la inflación núcleo, que se situó en 1,9%. “Prefiero el 1,9% de la inflación núcleo al 2,1% del índice de precios al consumidor”, comentó, justificando su afirmación al señalar que este indicador permite a los economistas profundizar en las dinámicas que subyacen a la inflación, eliminando distorsiones causadas por precios regulados y estacionales. Para Aracre, este dato es alentador, ya que ha logrado superar una barrera que parecía insuperable.
A pesar de este avance, el economista advirtió sobre una tendencia preocupante en el desagregado de la inflación. Los servicios, en particular, son los que siguen experimentando incrementos significativos, abarcando áreas como salud, educación y comunicación. “Es notable cómo todos estos sectores están experimentando aumentos en sus precios”, observó, refiriéndose a la disparidad en el crecimiento de los precios en comparación con otros rubros económicos.
Aracre también reveló que su enfoque se aleja de las posturas económicas más ortodoxas, lo que él mismo califica como un “pecado de heterodoxia”. Argumentó que detener la inercia en los precios de los servicios resulta un desafío mayor que en el caso de los bienes, donde se pueden implementar medidas como la apertura comercial para intentar controlar la inflación. “La naturaleza oligopólica de los servicios en Argentina complica la situación, ya que los consumidores carecen de opciones”, explicó.
El economista propone una solución que considera audaz: convocar a los proveedores de servicios regulados a una mesa de negociación. “No son tantos los actores, por lo que sería factible reunirlos y discutir cómo podemos controlar esta espiral inflacionaria”, sugirió, enfatizando la necesidad urgente de abordar este tema desde un enfoque colaborativo.
Más allá de los problemas inmediatos relacionados con la inflación, Aracre destacó un desafío de fondo que afecta a la economía argentina: la desigualdad en el crecimiento. Según su análisis, la economía se encuentra en una situación de polarización, con sectores como la minería, la energía y el agro mostrando un desempeño robusto, mientras que el mercado interno, que incluye la construcción, el comercio y la industria, se encuentra estancado. Esta brecha en el crecimiento tiene efectos negativos en la calidad de vida de muchos argentinos, quienes ven cómo el desarrollo económico no se traduce en mejoras en su día a día.
La situación actual plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de un modelo económico que depende en gran medida de las exportaciones. Aunque el crecimiento en estos sectores puede aliviar la restricción externa, Aracre enfatiza que se necesitan políticas que favorezcan un desarrollo más inclusivo y equitativo. De lo contrario, la disparidad económica se profundizará y afectará aún más a los sectores más vulnerables de la sociedad.



