La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha lanzado un llamado urgente a la acción, estimando que se requieren inversiones por aproximadamente 60.000 millones de dólares durante la próxima década para diversificar la cadena de suministro de tierras raras. Este sector, que actualmente está fuertemente dominado por China, presenta una serie de vulnerabilidades que afectan industrias clave como la automotriz, electrónica y del transporte. En su último informe, la AIE detalla que la concentración de producción de tierras raras en manos chinas es alarmante, ya que el país controla cerca del 60% de la producción minera global, más del 90% del refinado y casi el 95% de la fabricación de imanes permanentes.
Este dominio no solo plantea riesgos económicos, sino que también pone en peligro la estabilidad de sectores vitales para el desarrollo tecnológico y la transición energética. A medida que el mundo avanza hacia un futuro más sostenible, la demanda de elementos como neodimio, praseodimio, disprosio y terbio se ha incrementado de manera exponencial. Según la AIE, esta demanda se ha duplicado desde 2015 y se proyecta que aumente más de un 30% para 2030, lo que subraya la urgencia de diversificar las fuentes de suministro y reducir la dependencia de un solo proveedor.
El informe, que fue elaborado en el marco de la presidencia francesa del Grupo de los Siete (G7), advierte que los proyectos actuales y futuros fuera de China son insuficientes para satisfacer la demanda proyectada. Se estima que para 2035, las capacidades de extracción existentes solo cubrirían la mitad de las necesidades, y apenas una cuarta parte del refinado. Esto deja a la industria en una situación precaria, con un déficit creciente si no se toman medidas inmediatas para aumentar la inversión en toda la cadena de valor.
En este contexto, la AIE destaca la necesidad de incrementar la capacidad de refinado y la fabricación de imanes, que son considerados cuellos de botella críticos en la cadena de suministro. A pesar de que la cifra de inversión necesaria puede parecer elevada, el organismo enfatiza que es un costo menor en comparación con las pérdidas económicas que podrían derivarse de interrupciones en el suministro. Estas interrupciones han sido evidentes en el pasado, especialmente después de que China impusiera controles a la exportación en 2025, lo que resultó en disrupciones temporales que afectaron a fabricantes en otras regiones del mundo.
El informe también resalta que si estas restricciones se aplicaran a gran escala, podrían poner en riesgo hasta 6,5 billones de dólares en actividad económica fuera de China, afectando severamente a sectores estratégicos. A pesar de la creciente preocupación, los avances hacia una mayor diversificación han sido limitados, lo que plantea interrogantes sobre la capacidad del mundo para adaptarse a esta nueva realidad.
Frente a este panorama desafiante, la AIE sugiere que el reciclaje y la innovación tecnológica pueden jugar un papel fundamental como estrategias complementarias para aliviar la presión sobre el suministro. Se estima que, a través del reciclaje, se podría reducir la necesidad de suministro primario de tierras raras hasta en un 35% para el año 2050. Sin embargo, la implementación de estas soluciones requerirá un compromiso significativo por parte de los gobiernos y la industria para garantizar un futuro más sostenible y menos dependiente de fuentes únicas de suministro.



