En una semana marcada por feriados locales, el desempeño de los activos argentinos en el mercado bursátil fue notable, logrando sostenerse a pesar de la salida de fondos a nivel internacional. Este fenómeno se produce en un contexto de creciente incertidumbre global, impulsada por el aumento en los precios del petróleo y la escalada de tensiones geopolíticas en la región del Medio Oriente, particularmente en torno a Irán. Las acciones argentinas, aunque con un comportamiento dispar, lograron un resultado favorable, destacándose en medio de un entorno que se ha vuelto cada vez más complicado para los inversores.

El conflicto en Medio Oriente ha llevado a una intensificación de las hostilidades, con informes de que fuerzas iraníes lanzaron misiles de largo alcance, lo que ha incrementado el riesgo de ataques que trascienden la región. Este aumento en la actividad bélica ha contribuido a generar un clima de tensión en los mercados financieros globales, afectando el comportamiento de los activos en distintas latitudes. En este sentido, la reacción del mercado argentino ha sido interesante, ya que ha logrado mantener una cierta estabilidad a pesar de las adversidades.

El índice S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires reportó un incremento del 2,5% en pesos, alcanzando los 2.793.847 puntos. Las acciones de compañías vinculadas al sector energético, como YPF, Tenaris y Vista Energy, destacaron en Wall Street con ganancias del 7,7%, 4,4% y 3%, respectivamente. Este fenómeno refleja la percepción de los inversores sobre las oportunidades que el aumento del precio del petróleo puede ofrecer a las empresas del sector en el contexto actual, donde la demanda de energía sigue siendo un factor crucial.

A pesar del buen desempeño de las acciones argentinas, los principales índices de Wall Street experimentaron caídas que oscilan entre el 0,9% y el 3,2%. Esta tendencia a la baja se vio acompañada por un notable incremento del 6,4% en el precio del crudo, que alcanzó los USD 113,17 en la variedad Brent, marcando su nivel más alto desde julio de 2022. Este aumento en el precio del petróleo genera preocupaciones sobre una posible inflación en aumento, lo que podría llevar a los bancos centrales a considerar incrementos en sus tasas de interés, afectando así la actividad económica general.

Un reciente informe de Balanz señala que las proyecciones de recesión en Estados Unidos han aumentado, alcanzando niveles de entre el 30% y el 35%, cifras que se alinean con las expectativas de los pronosticadores. Los mercados han ajustado sus perspectivas, eliminando la posibilidad de recortes en las tasas de interés por parte de la Reserva Federal, mientras que se espera que otros bancos centrales, como los de Canadá y Europa, también deban subir sus tasas en respuesta a la situación del petróleo. Esto indica un cambio significativo en el panorama económico, con consecuencias potencialmente profundas para las economías emergentes, incluida Argentina.

A nivel local, el impacto de los factores externos ha sido palpable, manifestándose en un aumento del riesgo país y en el castigo de los activos de riesgo, especialmente las acciones. Sin embargo, la oferta constante de dólares, impulsada por una fuerte colocación de deuda privada y el inicio de la cosecha gruesa, ha contribuido a la reducción del tipo de cambio, a pesar de las compras significativas realizadas por el Banco Central de la República Argentina (BCRA). Este contexto sugiere una dinámica compleja, donde las condiciones internas y externas interactúan de manera significativa.

En términos de deuda, la soberana en dólares bajo ley local registró una caída del 0,1% en la semana, acumulando una baja del 2,1% en comparación intermensual. Por otro lado, la deuda bajo ley extranjera mostró un leve repunte del 0,2% en la última semana, aunque todavía presenta una caída del 2,9% en el último mes. El riesgo país, medido por JP Morgan, disminuyó ocho puntos, situándose en 615 puntos básicos, cerca del máximo de 2026, que fue de 627 puntos el 20 de marzo. Este escenario evidencia la influencia de las condiciones globales en los mercados locales, así como la necesidad de estrategias adaptativas por parte de los inversores en el actual clima de incertidumbre.