La Justicia de la provincia de Buenos Aires ha confirmado el rechazo a una demanda por daños y perjuicios presentada por un trabajador de una empresa de transporte público, quien alegó haber sido agredido por un compañero durante una pausa laboral. Esta decisión, que ratifica un fallo de primera instancia, establece que no existen suficientes pruebas para atribuir responsabilidad civil al acusado, según se detalla en el fallo judicial.
El conflicto se originó cuando el denunciante, en su testimonio, afirmó que fue abordado por otro empleado, quien lo insultó y lo golpeó, causando lesiones visibles en su rostro. Los hechos habrían ocurrido en un contexto laboral, lo que añade una dimensión particular a la disputa, ya que involucra no solo la integridad física del trabajador afectado, sino también la dinámica de relaciones interpersonales dentro del ambiente laboral.
La demanda se sustentó en la supuesta conducta violenta del acusado, quien, según el denunciante, habría iniciado una discusión que culminó en la agresión física y verbal. En su relato, el trabajador afectado también mencionó que los insultos no solo fueron dirigidos hacia él, sino que también incluyeron ataques hacia su pareja, lo que intensifica la gravedad de la acusación. Sin embargo, el denunciado rechazó las acusaciones de manera categórica, lo cual llevó a que el caso dependiera en gran medida de la capacidad probatoria del denunciante para sustentar sus afirmaciones.
En la primera instancia, el juez encargado del caso desestimó el pedido de indemnización, argumentando que las pruebas presentadas por el denunciante no eran suficientes para validar su versión de los hechos. Esta decisión se tomó en base a la normativa vigente en el Código Procesal Civil y Comercial de la provincia, que establece que la carga de la prueba recae sobre quien alega los hechos. El fallo, emitido el 6 de julio de 2015, no solo rechazó la demanda, sino que también impuso las costas procesales al demandante, dejando la regulación de honorarios para una etapa posterior.
El abogado del demandante apeló la decisión, argumentando que la evaluación de las pruebas había sido superficial y que un testigo, así como un informe de la empresa, respaldaban la responsabilidad del acusado. Sin embargo, el expediente señala que no hubo respuesta del abogado defensor del denunciado, lo que podría haber influido en la percepción del tribunal sobre la solidez del caso presentado por el apelante.
Finalmente, el caso fue elevado a la Sala III de la Cámara de Apelación en lo Civil y Comercial de Lomas de Zamora, donde los magistrados revisaron la decisión bajo los criterios legales aplicables en el momento de los hechos. Durante esta revisión, se examinó la prueba testimonial, que incluía las declaraciones de varios empleados presentes en el lugar del incidente. No obstante, la Cámara concluyó que la declaración del testigo clave no logró identificar de manera concluyente al acusado como partícipe directo de la agresión, lo que debilitó aún más la posición del apelante.
Las declaraciones de otros testigos tampoco aportaron elementos suficientes para atribuir culpa al denunciado, siendo que uno de los testimonios se basó únicamente en rumores y comentarios ajenos al hecho. Esta situación resalta la complejidad de los casos que involucran conflictos laborales, donde la falta de evidencias claras puede llevar a la desestimación de demandas que, a primera vista, pueden parecer legítimas. La resolución del tribunal pone de manifiesto la importancia de la carga probatoria en los litigios civiles y el papel fundamental que desempeñan las pruebas en la resolución de conflictos en el ámbito laboral.



